13 de Septiembre de 2021
EPIDEMIOLOGÍA

Las mascarillas como herramienta contra la COVID-19 pasan la prueba más grande hasta el momento

Un estudio riguroso encuentra que las mascarillas quirúrgicas son altamente protectoras, pero las de tela se quedan cortas.

Un estudio realizado en las zonas rurales de Bangladés encontró que el uso de mascarillas quirúrgicas reduce la transmisión del SARS-CoV-2. [Pixabay]

Las mascarillas faciales protegen contra la COVID-19. Esa es la conclusión de un ensayo clínico en Bangladés, que sirve de punto de referencia y que respalda los hallazgos de cientos de estudios de laboratorio y de observación anteriores.

Los críticos contra la obligación de llevar mascarillas han citado la falta de ensayos clínicos aleatorizados relevantes, que asignen a los participantes al azar a un grupo de control o un grupo de intervención. Pero el último hallazgo se basa en un ensayo aleatorio en el que participaron casi 350.000 personas en las zonas rurales de Bangladés. Los autores del estudio encontraron que las mascarillas quirúrgicas, pero no las de tela, redujeron la transmisión del SARS-CoV-2 en las aldeas donde el equipo de investigación distribuyó mascarillas faciales y promovió su uso.

«Esto realmente debería ser el final del debate», dice Ashley Styczynski, investigadora de enfermedades infecciosas de la Universidad de Stanford en California y coautora del estudio en preimpresión (aún sin revisión por pares) que describe el ensayo. La investigación «va un paso más allá en términos de rigor científico», dice Deepak Bhatt, investigador médico de la Escuela de Medicina de Harvard en Boston, Massachusetts, que ha publicado una investigación sobre el uso de mascarillas.

Styczynski y sus colegas comenzaron desarrollando una estrategia para promover el uso de mascarillas, utilizando, en lugares públicos, recordatorios de trabajadores de la salud, entre otras estrategias. Esto finalmente triplicó el uso de mascarillas, que pasó de solo el 13% en las aldeas de control al 42% en las aldeas donde se fomentó su uso. Luego, los investigadores compararon el número de casos de COVID-19 en las aldeas de control y las comunidades con intervención.

El equipo descubrió que el número de casos sintomáticos era menor en las aldeas con intervención que en las de control. La disminución fue de un modesto 9%, pero los investigadores sugieren que la verdadera reducción del riesgo es probablemente mucho mayor, en parte porque no realizaron pruebas de SARS-CoV-2 en personas sin síntomas o cuyos síntomas no cumplían con la definición de la Organización Mundial de la Salud de la enfermedad.

Diferencia significativa

El estudio relacionó las mascarillas quirúrgicas con una caída del riesgo del 11%, en comparación con una caída del 5% para las de tela. Ese hallazgo fue reforzado por experimentos de laboratorio cuyos resultados se resumen en el mismo estudio en preimpresión. Los datos muestran que incluso después de 10 lavadas, las mascarillas quirúrgicas filtran el 76% de las pequeñas partículas capaces de transmitir el SARS-CoV-2 por el aire, dice Mushfiq Mobarak, economista de la Universidad de Yale en New Haven, Connecticut, y coautor del estudio. Por el contrario, el equipo descubrió que las mascarillas de tela de tres capas tenían una eficiencia de filtración de solo el 37% antes de lavarlas o usarlas.

Se debe señalar que ni los hallazgos de laboratorio, ni los hallazgos del ensayo con mascarillas en las aldeas de Bangladés, han sido revisados ​​por pares.

Los resultados del estudio llevaron a Monica Gandhi, una médica especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de California en San Francisco, a cambiar las mascarillas de tela. «Me compré mascarillas quirúrgicas, son color rosa», dice. El único otro ensayo clínico aleatorizado sobre el uso de mascarillas durante la pandemia que se ha publicado hasta la fecha evaluó la relación entre el estado de infección de un individuo y su auto-reporte de uso de mascarilla. Al aleatorizar pueblos enteros, dice Gandhi, el último estudio mejora la evaluación tanto de la adherencia a la mascarilla como de la transmisión a nivel comunitario.

Las mascarillas seguirán siendo una línea de defensa especialmente crucial en Bangladés y otros países de ingresos bajos y medianos, donde el acceso a las vacunas es limitado o inexistente. «Si esto cambia el discurso en los Estados Unidos, donde las mascarillas se están innecesariamente politizando, entonces eso es una ganancia añadida», dice Mobarak. 

Lynne Peeples/Nature News

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con el permiso de Nature Research Group.

Referencia: «The Impact of community masking on COVID-19: A cluster-randomized trial in Bangladesh»; J. Abaluck et al. en Innovations for Poverty Action, documento de  trabajo, septiembre de 2021.

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