13 de Diciembre de 2017
Astrofísica

Las raíces de la Gran Mancha Roja

La mayor tormenta giratoria del sistema solar, la Gran Mancha Roja de Júpiter, llega hasta bastante dentro del planeta, como se sigue de las mediciones de la sonda Juno.

El científico ciudadano Gerald Eichstädt creó esta imagen de color potenciado de la Gran Mancha Roja basándose en datos tomados por la cámara JunoCam (accesibles en www.missionjuno.swri.edu/junocam) el 10 de julio de 2017 [NASA, Gerald Eichstädt].

Desde julio de 2016, la sonda espacial Juno, de la NASA, gira alrededor del planeta gigante Júpiter y lo observa desde la mayor cercanía. Sus mediciones muestran ahora que la Gran Mancha Roja, una tormenta de unos 16.000 kilómetros de diámetro, tiene raíces profundas que hasta ahora habían sido desconocidas. El remolino se interna al menos 300 kilómetros en el interior del gigante gaseoso. El descubrimiento se consiguió con el Radiómetro de Microondas (MWR) de la sonda, especialmente concebido para observar lo que ocurre en el interior de Júpiter lejos de la superficie visible de las nubes. El MWR alcanza hasta una profundidad de 400 kilómetros y permite así inferir conclusiones sobre los movimientos circulatorios de la atmósfera de Júpiter.

Se ha estado observando la Gran Mancha Roja ininterrumpidamente desde 1830. Hubo ya distintas observaciones de los siglos XVII y XVIII de una mancha roja en el planeta. Si se trata de la misma tormenta, la Gran Mancha Roja existe desde hace al menos 350 años. Parece que ahora se está encogiendo. Cubre un área cuyo ancho es 1,3 veces el de la Tierra. Cuando las aproximaciones de las sondas espaciales Voyager 1 y 2 en 1979, cubría el doble del diámetro de la Tierra, y en las imágenes de finales del siglo XIX, incluso el triple. Por qué es tan duradera esta tormenta, es desde hace mucho un problema sin resolver para los investigadores planetarios.

 Con el radiómetro de microondas de la sonda espacial Juno se pudieron observar en julio de 2017 las capas de nubes más internas bajo la Gran Mancha Roja de Júpiter. El corte superior es una imagen tomada por la cámara JunoCam en luz visible del techo visible de las nubes; las que hay debajo son diferentes capas atmosféricas, cada vez más profundas, tomadas en diferentes intervalos de longitud de onda captados por el Radiómetro de Microondas, de longitud de onda cada vez menores. Hasta donde llega el Radiómetro se observa la estructura a gran escala de la Gran Mancha Roja [NASA]

Juno se acerca hasta a 3500 kilómetros de la superficie del gigante gaseoso; allí hizo otro descubrimiento sorprendente: inmediatamente sobre las espesas capas de la atmósfera de Júpiter se encuentra un estrecho e intenso cinturón de radiaciones. En este hay iones de hidrógeno, oxígeno y azufre, que se mueven a velocidades cercanas a la de la luz en el potente campo magnético del planeta. Los iones proceden seguramente del gas alrededor de Io, luna volcánicamente activa de Júpiter, y el campo magnético de este los concentra sobre el ecuador. En los otros tres gigantes gaseosos del sistema solar, Saturno, Urano y Neptuno, no se ha descubierto un cinturón de radiación tan cercano a la superficie. 

Tilmann Althaus/spektrum.de

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Spektrum der Wissenschaft.

Fuente: NASA

 

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