Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

5 de Julio de 2019
ARTE Y CIENCIA

Lámparas hechas con microbios

Mediante el cultivo de ciertas bacterias se crean lámparas con variados dibujos y colores.

El arte se encuentra con la ciencia en estas lámparas hechas con coloridas colonias bacterianas de Serratia marcescens y Escherichia coli (izquierda y centro) y otras especies (derecha). [Sandy Haggart (izquierda y centro); Michal Mazur (derecha)]

La mayoría de las personas piensan en las bacterias como en organismos transmisores de enfermedades y simplemente se lavan las manos para dehacerse de elllas. Pero el diseñador industrial Jan Klingler, de Estocolmo, las está utilizando para fabricar unas coloridas lámparas. «Cada ser vivo y cada lugar tienen una "huella" microbiana que es única», comenta Klingler. Al capturar tales huellas pretende embotellar los recuerdos.

Los clientes que soliciten una de las lámparas de Klingler, que él espera empezar a vender pronto, recibirán un kit con un hisopo estéril que podrán frotar sobre la piel de un ser querido o mascota o sobre la superficie de algún objeto. (El mismo Klingler lo hizo sobre la columna de la estación de metro donde conoció a su pareja.) El cliente devolverá la muestra a Klingler, quien la cultivará en una placa de Petri.

Las colonias bacterianas proliferan y dan lugar a diferentes colores, que Klingler puede personalizar modificando las especies y el medio de cultivo. Con anterioridad ya se ha investigado la modificación genética de bacterias, como Escherichia coli y Flavobacterium, para que sinteticen distintos pigmentos que podrían emplearse para fabricar pinturas biodegradables o producir fotografías en color.

Según Klingler, su método da lugar a formas extravagantes «que crecen una dentro de la otra, se mezclan y originan dibujos interesantes», comenta. Él y su colaborador Volkan Özenci, microbiólogo del Instituto Karolinska, están experimentando ahora con cambios en la velocidad y la duración del cultivo. «Resulta imposible prever lo que crecerá exactamente», explica Klingler.

Después de dejar proliferar las bacterias durante uno o dos días, las fija en resina y las convierte en lo que él denomina «fósiles modernos». Los discos de resina se integran luego en estructuras de vidrio soplado que se asemejan a frascos de laboratorio. Finalmente, ledes brillantes dan vida a los colores y dibujos microbianos.

Prachi Patel

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.