3 de Septiembre de 2021
INMUNOLOGÍA

Los autoanticuerpos se relacionan con casi una quinta parte de las muertes por COVID-19

Los anticuerpos dirigidos contra el propio organismo atacan a los interferones de tipo 1, que desempeñan un papel fundamental en la lucha contra las infecciones.

Profesionales médicos atienden a un paciente con COVID-19 en una unidad de cuidados intensivos. [iStock_Georgiy-Datsenko]

En algunas personas infectadas por el virus SARS-CoV-2, los anticuerpos que se vuelven contra elementos de las propias defensas inmunitarias son un factor clave de la enfermedad grave y la mortalidad, según un amplio estudio internacional. Estos anticuerpos no deseados, conocidos como autoanticuerpos, también están presentes en una pequeña proporción de las personas sanas y no infectadas, y su prevalencia aumenta con la edad, lo que puede ayudar a explicar por qué las personas de edad avanzada corren un mayor riesgo de contraer la COVID-19.

Los resultados, publicados el 19 de agosto en Science Immunology, aportan pruebas sólidas que respaldan una observación realizada el pasado mes de octubre por el mismo equipo de investigación. Dirigidos por el inmunólogo Jean-Laurent Casanova, de la Universidad Rockefeller de Nueva York, los investigadores descubrieron que alrededor del 10 por ciento de las personas con COVID-19 grave presentaban autoanticuerpos que atacaban y bloqueaban la acción de los interferones de tipo 1, unas proteínas de la sangre que desempeñan una función esencial en la lucha contra las infecciones víricas.

«El informe inicial del año pasado fue probablemente uno de los trabajos más importantes de la pandemia», afirma Aaron Ring, inmunólogo de la Escuela de Medicina de Yale en New Haven, Connecticut, que no participó en este trabajo. «Lo que han hecho en esta nueva investigación es indagar cuán comunes son estos anticuerpos en la población general, y resulta que son asombrosamente prevalentes.»

El equipo se centró en la detección de autoanticuerpos que pudieran neutralizar concentraciones más bajas y fisiológicamente relevantes de interferones. Estudiaron a 3595 pacientes de 38 países con COVID-19 crítico, aquellos que estaban lo suficientemente enfermos como para ser ingresados en una unidad de cuidados intensivos. En general, el 13,6 por ciento de ellos poseía autoanticuerpos, y esa proporción variaba entre el 9,6 por ciento, en los menores de 40 años, y el 21 por ciento, en los mayores de 80. Los autoanticuerpos también estaban presentes en el 18 por ciento de las personas que habían fallecido a causa de la enfermedad.

Casanova y sus colaboradores sospechaban que estos anticuerpos aberrantes eran una causa, más que una consecuencia, de la COVID-19 crítica. Así lo sugerían algunos indicios: con anterioridad, los investigadores habían observado que 4 de cada 1000 personas sanas, cuyas muestras se habían obtenido antes de la pandemia, presentaban autoanticuerpos. El equipo también descubrió que los individuos con mutaciones genéticas que alteran la actividad de los interferones de tipo 1 corren un mayor riesgo de padecer COVID-19 grave y potencialmente mortal.

Para examinar más a fondo esta relación, los autores buscaron autoanticuerpos en un gran conjunto de muestras de sangre tomadas a casi 35.000 personas sanas antes de la pandemia. Descubrieron que el 0,18 por ciento de las que tenían una edad de entre 18 y 69 años exhibían autoanticuerpos contra el interferón de tipo 1, y que esta proporción aumentaba con la edad: en alrededor del 1,1 por ciento de las personas de entre 70 y 79 años, y en el 3,4 por ciento de las mayores de 80 años.

«La prevalencia aumenta enormemente» con la edad, afirma Casanova. «Esto explica en gran medida el alto riesgo de COVID grave en las personas mayores». El experto añade que estos hallazgos tienen claras implicaciones clínicas, y sugiere que los hospitales deberían comprobar la presencia de estos autoanticuerpos en los pacientes, así como de mutaciones implicadas en el bloqueo de los interferones de tipo 1. Ello permitiría identificar a las personas que tienen más probabilidades de enfermar gravemente a causa de la COVID-19, lo que ayudaría a los médicos a adaptar el tratamiento en cada caso.

Una muestra de más de 30.000 personas es «demasiado grande para ignorarla», según Ring. «Sin duda demuestra que es un aspecto en el que tenemos que pensar.» Añade que a partir de ahora debería considerarse si los autoanticuerpos también intervienen en la evolución de otras enfermedades infecciosas. El equipo de Ring ya ha hallado pruebas de autoanticuerpos contra varios componentes del sistema inmunitario en personas con COVID-19, y él y sus colaboradores están indagando en la cuestión. «Sospecho que apenas hemos empezado a arañar la superficie.»

Diana Kwon/Nature News

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Nature Resarch Group.

Referencia: «Autoantibodies neutralizing type I IFNs are present in ~4% of uninfected individuals over 70 years old and account for ~20% of COVID-19 deaths». Paul Bastard et al. en Science Immunology, vol. 6, agosto de 2021.

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