21 de Febrero de 2014
ecología

Los bosques emitirán más carbono del que absorben

Los expertos advierten de que parte de los ecosistemas forestales españoles se convertirán en «emisores netos de CO2» durante la segunda mitad de este siglo.

Fotografías comparativas de un mismo rodal en épocas diferentes, que ilustran visiblemente las consecuencias de los efectos del cambio climático en un bosque de Poblet (Tarragona). [Carlos Gracia / UB / CREAF]

Hoy en día, los bosques son considerados auténticos «sumideros» de carbono, a través de los cuales el balance atmosférico global entre oxígeno y dióxido de carbono permite la supervivencia de muchos organismos. Sin embargo, este patrón podría invertirse a lo largo de las próximas cuatro décadas, pues el proceso de respiración de las plantas (absorción de O2 y emisión de CO2) será más activo que el inverso, el de la fotosíntesis.

La causa principal de dicha inversión de tendencia sería debida al incremento de la aridez del ambiente, asociada al cambio climático. Así lo afirman investigadores de la Universidad de Barcelona (UB) y del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) en un estudio publicado en la revista Ecosistemas.

El artículo revisa trabajos previos realizados a partir de datos obtenidos por Growth Of Trees Is Limited by WAter (GOTILWA+), un modelo predictivo basado en procesos forestales que permite explorar los efectos del cambio climático en los ecosistemas ante condiciones ambientales cambiantes. Los resultados ponen de manifiesto que, en España, la producción neta de carbono (el CO2 fijado por la fotosíntesis menos el gastado por las plantas durante el proceso de respiración) se reducirá a partir de la segunda mitad de este siglo, por lo que los organismos vegetales se convertirían en emisores netos de carbono.

Según las predicciones de GOTILWA+, en el contexto del cambio climático actual, los bosques españoles necesitarán extraer mayor cantidad de agua del suelo para su supervivencia, lo que supone un impacto negativo en otros ecosistemas como, por ejemplo, los fluviales. Los investigadores responsables del estudio afirman que una gestión adaptada a los cambios ambientales puede ser crucial para contribuir a la conservación de los ecosistemas forestales, que ya se encuentran en una situación crítica a causa de la escasez de agua.

Entre ellos, los más afectados resultan los bosques mediterráneos de la zona sur y suroeste de la península ibérica (encina, pino carrasco y pino silvestre) y los de haya o los ubicados en las cotas más bajas en el conjunto del territorio español, que posiblemente se verán obligados a migrar hacia alturas mayores a causa del incremento de temperaturas.

Más información en Ecosistemas.

—IyC

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