2 de Noviembre de 2022
Medicina

Los cigarrillos electrónicos provocan arritmias cardíacas en ratones

Los aerosoles que liberan estos dispositivos alteran la actividad eléctrica del corazón e incrementan el riesgo de trastornos del ritmo cardíaco de los roedores.

El propilenglicol y la glicerina vegetal, entre otras sustancias liberadas por los cigarrillos electrónicos en aerosoles, alteran el ritmo cardíaco de forma temporal en ratones.   [Pixabay/Rolandmey]

El consumo de cigarrillos electrónicos ha experimentado un marcado ascenso en la última década en las sociedades occidentales, especialmente entre los adolescentes. Según datos del Ministerio de Sanidad, en tan solo dos años (desde 2016 hasta 2018) el uso de estos dispositivos se ha incrementado en más del doble en los estudiantes de 14 a 18 años en España. La última encuesta ESTUDES (2018-2019) muestra que casi la mitad de los jóvenes con esta edad (48,4 por ciento) ha usado en alguna ocasión cigarrillos electrónicos. En la actualidad, existe una importante controversia científica sobre su utilidad para abandonar el consumo de tabaco.

Estos dispositivos cuentan con un pequeño depósito que contiene un líquido con diversos compuestos químicos, tales como la glicerina, el acetaldehído, el propilenglicol o saborizantes. La nicotina puede o no estar presente dependiendo del producto. Al encender el cigarrillo electrónico mediante una batería, se pone en marcha un atomizador que libera aerosoles a partir del líquido.

Debido a que no se produce la combustión del tabaco, como en los cigarrillos convencionales, se liberan menos sustancias tóxicas, como el alquitrán, el monóxido de carbono y múltiples compuestos cancerígenos. Este hecho ha llevado a pensar que los cigarrillos electrónicos son menos perjudiciales para la salud. Sin embargo, lo cierto es que, debido a la escasez de estudios científicos, existe un gran desconocimiento sobre el daño que ocasionan estos productos en el cuerpo humano, especialmente sobre sus efectos a largo plazo. La gran diversidad de compuestos químicos que pueden contener los líquidos para vapear dificulta la investigación en este campo.

Un reciente estudio, cuyos resultados se han publicado en la revista Nature Communications, aporta ahora nuevos datos sobre la toxicidad de los cigarrillos electrónicos. Investigadores de las universidades de Louisville y de São Paulo han empleado ratones macho y hembras para evaluar los efectos sobre el funcionamiento cardíaco de dichos dispositivos. Para este fin, mientras registraban la actividad eléctrica del corazón (mediante electrocardiografía) de cada ratón, administraron aerosoles de líquidos de cigarrillos electrónicos o sustancias presentes en ellos en cámaras de inhalación en sesiones de 90 minutos. 

En concreto, los productos químicos que emplearon fueron el propilenglicol y la glicerina vegetal (ingredientes destacados de los líquidos de estos dispositivos) y dos líquidos comerciales con nicotina (con sabor a tabaco o a mentol). Para comparar los efectos, se expuso también a los roedores a humo de tabaco o a aire.

Los científicos descubrieron que los ratones expuestos a los aerosoles de los cigarrillos electrónicos sufrían de forma aguda alteraciones en el funcionamiento del sistema de conducción cardíaca (que se encarga de transmitir los impulsos eléctricos a través de este órgano). Este efecto se debía, en parte, a la estimulación del sistema nervioso parasimpático. 

Tanto la glicerina vegetal como el propilenglicol inducían un enlentecimiento del ritmo cardíaco (bradicardia), arritmias (latidos prematuros o retrasados) y un incremento de la variabilidad de la frecuencia cardíaca cuando los roedores los inhalaban. Estas alteraciones eran más leves cuando se liberaban aerosoles de líquidos comerciales con nicotina y cuando se administraban a ratones hembra. Los efectos anteriores eran transitorios y similares a los que provocaban el humo del tabaco y el acetaldehído (molécula que se produce tanto a partir del consumo de los cigarrillos convencionales como de los electrónicos). Tras cesar el efecto, el ritmo cardíaco se aceleraba para volver a la normalidad. Las arritmias más graves, que se generaban en los ventrículos y con un ritmo cardíaco acelerado, aparecían con más frecuencia ante la exposición a aerosoles de propilenglicol o del líquido comercial con sabor a mentol.

Dado que ratones y humanos presentan características diferentes, no es posible afirmar que los resultados encontrados en los roedores puedan darse de igual manera en las personas. Serán necesarios más estudios que aclaren este fenómeno. En cualquier caso, diversas investigaciones previas en modelos animales y en personas, junto a este estudio reciente, aportan razones sólidas para considerar que los cigarrillos electrónicos podrían aumentar el riesgo de sufrir arritmias cardíacas, entre ellas fibrilación ventricular o atrial (contracción descoordinada e irregular de los ventrículos o las aurículas) y paro cardíaco súbito, sobre todo en personas vulnerables. Los consumidores de estos dispositivos deberían ser conscientes de esta posibilidad.

Esther Samper

Referencia: «E-cigarettes and their lone constituents induce cardiac arrhythmia and conduction defects in mice»; Alex Carll et al. en Nature Communications, vol. 13, n.º art. 6088, 25 de octubre de 2022.

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