Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

24 de Marzo de 2021
Ciencia de la atmósfera

Los incendios forestales australianos crearon una contaminación con aerosoles que marca un récord

El «verano negro» de 2020 quemó extensiones enormes en Australia. El humo llenó la atmósfera como lo habría hecho una erupción volcánica moderada.

Señales quemadas en el incendio de las Montañas Azules de Australia [Classy Melissa].

En la temporada 2019/2020 se quemaron en Australia inmensas superficies forestales: parques nacionales enteros estallaron en llamas. El humo, el hollín y las cenizas crearon escenas distópicas y una contaminación del aire que puede que haya sido la mayor habida en el hemisferio austral, escriben en Science Ilan Koren, del Instituto Weizmann, y Eitan Hirsch, del Instituto de Israel de Investigaciones Biológicas.

Estos científicos han examinado los datos de los satélites de los últimos cuarenta años para analizar cómo evolucionó la concentración de aerosoles en la atmósfera, sobre todo en la estratosfera. Las partículas que los forman solo duran de unos minutos a unas semanas en la capa que tiene debajo, la troposfera; en la estratosfera, en cambio, permanecen durante meses o incluso años. Koren y Hirsch se interesaron sobre todo por la profundidad óptica de los aerosoles en la atmósfera, una forma de medir cuánta luz solar deja de llegar al suelo absorbida por las partículas en suspensión.

El resultado fue impresionante. Los valores superaban por tres desviaciones estándar el promedio de los meses precedentes; venían a ser como los que se esperan en la estratosfera tras una erupción volcánica de intensidad moderada. A principios de mayo de 2020 ya estaban controlados o extinguidos la mayoría de los incendios; no obstante, hasta julio no se debilitó la señal y no fue ya posible distinguir los aerosoles de los incendios tan fácilmente de los de otras fuentes.

Las partículas de los aerosoles reflejan la luz hacia el espacio exterior; por lo tanto, tienden a enfriar, en este caso las regiones sin nubes del sur del Pacífico a las que los aerosoles protegieron parcialmente de la radiación solar.

Que los incendios pudiesen transportar tanto humo hasta la estratosfera se debió a la situación geográfica de los fuegos, en el cinturón a latitudes medias de los ciclones, y a que allí la tropopausa y, por lo tanto, la base de la estratosfera estén más bajas que en el trópico.

Daniel Lingenhöhl

Referencia: «Record-breaking aerosol levels explained by smoke injection into the stratosphere», de Eitan Hirsch e Ilan Koren, en Science, 19 de marzo de 2021:
volumen 371, número 6535, págs. 1269-1274.

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.