5 de Octubre de 2022
Psicología

Los insultos sientan como una «bofetada verbal» en la cara

Las palabras evaluativas negativas captan de manera automática nuestra atención emocional, aunque se repitan o vayan dirigdas a otra persona.

Los insultos llaman enseguida nuestra atención, aunque no se refieran a nosotros. [MARRIO31/GETTY IMAGES/ ISTOCK] 

Un insulto nos enciende los ánimos de inmediato, pero, si se recibe una y otra vez, ¿se acostumbra uno a ello? Investigadores dirigidos por Marijn Struiksma, de la Universidad de Utrecht, compararon la actividad cerebral y reacciones fisiológicas de los participantes ante evaluaciones verbales negativas, positivas y neutras. Según confirmaron, los insultos desencadenan una captación muy rápida y estable de la atención emocional, probablemente a causa de la recuperación del significado evaluativo de la palabra en la memoria a largo plazo. Incluso si el improperio se repite o va dirigido a otra persona, informan en Frontiers in Communication. En pocas palabras, nadie se acostrumbra a los insultos.

Para su estudio, los autores exploraron la actividad cerebral y la conductividad de la piel de unas 80 mujeres mientras leían de forma repetida insultos, cumplidos o frases neutras («Paula es horrible», «Paula es un encanto» o «Paula es una estudiante», por ejemplo). Las frases provenían, supuestamente, de diferentes hombres. El nombre que se mencionaba era unas veces el de una persona desconocida; otras, el de la participante.

Las mujeres reaccionaron a los ataques verbales, incluso cuando se dirigían a personas desconocidas. En los tres enunciados, los investigadores observaron primero una onda cerebral característica llamada P200, la cual se relaciona con un aumento de la atención. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurría con las adulaciones o las afirmaciones neutras, la señal se producía de forma repetida, incluso si los insultos aparecían de manera reiterada y con independencia de que la persona insultada fuera o no la propia participante. «Ello indica que se produce una respuesta atencional muy rápida y estable», explican los autores. Al parecer, la atención se encuentra sujeta a un «sesgo de negatividad»: se dirige de forma automática más hacia las señales negativas que hacia las positivas.

Los insultos anuncian conflicto

La conductancia de la piel también aumentó de manera más lenta independientemente de si se mencionaba el nombre de la voluntaria o el de una persona desconocida. Pero este efecto, un signo de excitación emocional, disminuyó con los insultos reiterados hasta no provocar una mayor excitación que los cumplidos. La menor reacción emocional podría deberse a que se trataba de una prueba en el laboratorio, sugieren los autores. Con todo, un experimento de campo para investigar la reacción emocional ante los insultos no resulta justificable desde un punto de vista ético. Aun así, incluso en condiciones experimentales, los insultos parecían tener el efecto de «minibofetadas verbales en la cara», describe Struiksma. Las agresiones verbales anuncian que existe un conflicto social, situación que se percibe como una amenaza. «Los humanos son seres extremadamente sociales, que valoran mantener sus relaciones», recalca.

Christiane Gelitz

Referencia: «Do people get used to insulting language?». Marijn Struiksma et al., publicado en línea en Frontiers in Communication, 2022.

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