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Actualidad científica

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  • 23/05/2014

Enseñanza de la ciencia

Los límites de la enseñanza tradicional

Las clases impartidas en las aulas universitarias no tan solo son aburridas, sino también ineficaces, según un nuevo estudio.

PNAS

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Las clases tradicionales tienen mayores tasas de fracaso universitario que las que utilizan técnicas de aprendizaje activo, según una investigación realizada en fecha reciente. [Wikimedia Commons]

Un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) afirma que los estudiantes que asisten a clases universitarias basadas en técnicas de enseñanza tradicionales presentan una mayor probabilidad de fracaso que los que aprenden a través de los llamados métodos de aprendizaje activo.

«Las universidades se fundaron en Europa occidental en el año 1050 y, desde entonces, la docencia ha sido la forma predominante de enseñanza», afirma el biólogo Scott Freeman de la Universidad de Washington, en Seattle. Sin embargo, muchos estudios han cuestionado al «sabio que educa a sus alumnos» como método de formación en las disciplinas académicas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, en inglés), y argumentan que la participación de los estudiantes en clase con preguntas o actividades de grupo resulta más eficaz.

A fin de comprobar dicha teoría, Freeman y sus colaboradores examinaron 225 estudios sobre las diferentes técnicas de enseñanza universitaria de asignaturas pertenecientes al grupo STEM. A través de este metanálisis, los investigadores llegaron a concluir que los métodos que convierten a los estudiantes en participantes activos, en lugar de oyentes pasivos, reducen las tasas de fracaso y aumentan en casi la mitad las puntuaciones medias de los exámenes. «Este cambio es considerable», apunta Freeman. Y la mejoría, de alrededor del 6 por ciento, podría incluso «hacer subir la nota [de los estudiantes] de B- a B», según el baremo empleado en las universidades de EEUU.

A pesar de que no exista una definición única de métodos de aprendizaje activo, todos ellos prevén que los profesores planteen preguntas a los estudiantes a través de clickers portátiles (dispositivos electrónicos que permiten obtener respuestas de la audiencia de manera rápida) o interpelen directamente a individuos concretos o grupos al azar o, incluso, inviten a los alumnos a aclarar ciertos conceptos a sus homólogos para que lleguen a un consenso sobre un asunto determinado.

Al parecer, Freeman empezó a usar dichas técnicas en clases con un elevado número de estudiantes. «Mi curso de introducción a la biología contaba con hasta 700 alumnos», señala el investigador. «En cada sesión muestro a la audiencia una presentación en PowerPoint, pero no dejo de formular preguntas, utilizar clickers e interpelar al azar a mis alumnos». Según él, la difusión de este tipo de métodos de aprendizaje activo podría facilitar el éxito de decenas de miles de estudiantes que de otro modo podrían suspender los exámenes correspondientes a las disciplinas STEM.

Aunque el estudio de Freeman y sus colaboradores no abordó directamente la eficacia de los cursos masivos en línea y abiertos (MOOC), que pueden crear conversaciones entre miles o incluso millones de estudiantes, el mismo investigador afirma que el Departamento de Educación del Gobierno de EE.UU. llevó a cabo su propio metanálisis sobre los métodos de aprendizaje a distancia. Los resultados ponen de manifiesto que no existen diferencias entre asistir a una clase en un aula o a través de una pantalla de ordenador. «Si quieres aprender, lo puedes hacer tranquilamente desde casa», concluye el biólogo de la Universidad de Washington.

Más información en PNAS.

Fuente: Science

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