10 de Marzo de 2022
PALEONTOLOGÍA

Los mayores megalodontes vivieron en aguas frías

Un estudio concluye que estos gigantescos tiburones extintos seguían la regla de Bergmann: eran más pequeños en las aguas cálidas cercanas al ecuador y más grandes en latitudes altas.

Diente de megadolonte. [mj0007/iStock]

Por desgracia, aún no hemos hallado ningún esqueleto completo de megalodonte. Sin embargo, los dientes y las vértebras fósiles descubiertos hasta el momento indican que este tipo de tiburones presentaban dimensiones gigantescas. Y es que Otodus megalodon medía al menos 15 metros, aunque algunos expertos estiman que pudo alcanzar incluso 20 metros desde el hocico hasta la cola.

Un equipo dirigido por Kenshu Shimada, de la Universidad DePaul de Chicago, explica en Historical Biology que el megalodonte probablemente estaba sujeto a la regla de Bergmann, según la cual los animales que viven en latitudes más altas (y, por tanto, más frías) crecen más que sus congéneres u otras especies afines de los trópicos.

Shimada y sus colaboradores revisaron publicaciones anteriores para analizar las latitudes donde se habían hallado dientes de megalodonte y el tamaño estimado de esos individuos. Algunos yacimientos se habían considerado una especie de vivero de tiburones, puesto que los dientes fosilizados parecían corresponder a especímenes pequeños. Resulta que tales yacimientos se hallaban cerca del ecuador, mientras que en las regiones más frías parecían predominar los dientes más grandes y, por tanto, los megalodontes de mayor tamaño.

«Sigue siendo posible que O. megalodon se desplazara a determinadas zonas para alumbrar sus crías. Sin embargo, nuestro estudio indica que es más probable que la presencia de dientes más pequeños en esos yacimientos responda a que los tiburones alcanzaban un tamaño menor,  debido a que las aguas eran más cálidas», afirma Harry Maisch, investigador de la Universidad Fairleigh Dickinson de Nueva Jersey y coautor del estudio. «La idea extendida de que la especie alcanzaba entre 18 y 20 metros de longitud es aplicable sobre todo a las poblaciones que vivían en ambientes más fríos», añade Shimada.

La regla introducida por el biólogo alemán Carl Bergmann a mediados del siglo XIX es una generalización según la cual los animales más grandes prosperan en climas más fríos porque, gracias a su tamaño, retienen el calor de forma más eficaz que los animales con cuerpos más pequeños. Por eso los osos polares son más grandes que los osos perezosos o los osos tibetanos que habitan en latitudes tropicales.

Sin embargo, por una amarga ironía del destino, la extinción de estos tiburones gigantes hace unos tres millones de años pudo deberse a un enfriamiento global. El descenso de las temperaturas provocó que se congelara más agua en los polos, por lo que el nivel del mar descendió y se alteraron los ecosistemas de las plataformas continentales. El cambio conllevó una notable reducción del número de pequeños cetáceos y causó la extinción de numerosas especies. Pero esos cetáceos constituían la principal dieta el megalodonte, que ya no fue capaz de competir con otras especies mejor adaptadas como el tiburón blanco.

Daniel Lingenhöhl

Referencia: «Revisiting body size trends and nursery areas of the Neogene megatooth shark, Otodus megalodon (Lamniformes: Otodontidae), reveals Bergmann’s rule possibly enhanced its gigantism in cooler waters». Kenshu Shimada et al. en Historical Biology, 6 de marzo de 2022.

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