25 de Octubre de 2021
Clima

Los microplásticos atmosféricos también influyen en el clima

Al igual que otros aerosoles, estas diminutas partículas reflejan y absorben la radiación solar, lo que repercute en la temperatura del planeta.

Los microplásticos pueden quedar suspendidos en la atmósfera, donde reflejan y absorben la radicación solar. [FLY:D/Unsplash]

Los microplásticos (fragmentos minúsculos de botellas, bolsas, fibras sintéticas y otros residuos de plástico que se degradan en el medio ambiente) influyen en el clima terrestre al circular por la atmósfera. Y al igual que otros aerosoles, tanto naturales como sintéticos, los microplásticos atmosféricos parecen tener un efecto general de enfriamiento —si bien modesto—. Así al menos lo concluye el primer trabajo realizado sobre las posibles repercusiones climáticas de estas partículas. Los autores del estudio y otros investigadores afirman que los resultados, publicados en Nature, ponen de manifiesto la urgente necesidad de conocer con mayor exactitud la cantidad de residuos plásticos suspendidos en el aire, así como su distribución y composición, a fin de poder precisar su influencia en el clima.

Los microplásticos forman parte del conjunto de partículas que el ser humano incorpora a la atmósfera y que «repercuten en el clima», afirma Deonie Allen, especialista en microplásticos de la Universidad de Strathclyde, en Escocia. «Eso es importante, es significativo, así que debemos empezar a tenerlos en cuenta» a la hora de estudiar los factores que influyen en el clima, continúa la experta. «Este es el artículo que abre esa puerta», añade Allen, quien no ha participado en el estudio si bien ha colaborado con los autores en otras investigaciones.

Todos los residuos plásticos se desmenuzan en fragmentos cada vez más pequeños al quedar expuestos a la luz solar, el viento, la lluvia y otros fenómenos ambientales. Debido a la baja densidad del plástico, el viento puede levantar fácilmente tales fragmentos y transportarlos por todo el planeta. En los últimos años, los científicos han hallado microplásticos incluso en montañas remotas y en el Ártico.

Los investigadores asumieron que todas esas partículas que se arremolinan alrededor del globo interceptarían la luz solar y, por tanto, podrían influir en la temperatura de la superficie terrestre tal y como ocurre con otros aerosoles como el polvo, los sulfatos y el carbono negro (el principal componente del hollín). Por ejemplo, los sulfatos reflejan la radiación solar y causan un enfriamiento, mientras que el carbono negro absorbe las radiaciones visible e infrarroja, lo que calienta la atmósfera.

Sin embargo, a diferencia de los sulfatos o el carbono negro, el plástico no se compone de un solo material. Contiene una multitud de polímeros distintos, además de sustancias químicas y pigmentos añadidos. Por otro lado, las partículas de microplástico presentan una amplia variedad de tamaños y formas. «Por eso son especialmente complicadas», afirma Laura Revell, científica atmosférica de la Universidad de Canterbury, en Nueva Zelanda, y una de las autoras del nuevo estudio.

El trabajo se limitó a los fragmentos no coloreados y a las fibras desprendidas de los tejidos sintéticos, puesto que eran los únicos materiales de los que se conocía su comportamiento ante la radiación. Se trata de partículas que, por un lado, dispersan las radiaciones ultravioleta y visible, y, por otro, absorben la infrarroja. Al incluir tales interacciones en los modelos climáticos globales, los científicos pudieron determinar el efecto neto de las partículas en el balance energético de la Tierra. El resultado fue un leve enfriamiento.

El estudio calculó el llamado forzamiento radiativo efectivo, un parámetro que mide las variaciones en el balance energético terrestre. Los microplásticos mostraron un forzamiento radiativo de unos –0,75 milivatios por metro cuadrado, mientras que, en el caso del resto de los aerosoles, el valor se sitúa entre –0,71 y –0,14 vatios por metro cuadrado. En términos globales, el calentamiento atmosférico causado por los gases con efecto invernadero eclipsa ese leve enfriamiento.

Sin embargo, los microplásticos podrían tener efectos locales de enfriamiento o calentamiento en función de su concentración, la cual puede ser elevada, por ejemplo, sobre algunas ciudades. «Su repercusión a escala regional puede ser significativa» aunque en términos globales sea baja, apunta Bjørn Samset, climatólogo experto en aerosoles del Centro de Investigación Climática Internacional de Oslo que no participó en el estudio.

La influencia exacta en la temperatura varía en función de la cantidad de partículas, pero también de su elevación en la atmósfera y otros muchos parámetros. En su primer intento de abordar la cuestión, Revell y sus colaboradores asumieron una concentración uniforme de una partícula de microplástico por metro cúbico de aire en la capa más baja de la atmósfera. No obstante, los limitados estudios existentes sobre su concentración muestran enormes variaciones, desde 0,01 partículas por metro cúbico en algunas regiones del Pacífico hasta 5550 partículas por metro cúbico en Pekín.

Tales estudios han empleado distintos métodos de muestreo y detección, algunos de los cuales no alcanzan a detectar las partículas de menor tamaño. En los trabajos realizados con los métodos más sensibles, las partículas más pequeñas constituían la mitad del total. Y los científicos todavía desconocen la cantidad de microplásticos que pueden estar presentes en las capas más altas de la atmósfera, donde sus efectos podrían ser distintos.

La incorporación de pigmentos y otros aditivos también podría influir. Los pigmentos, por ejemplo, aumentan generalmente la absorción de la radiación, lo que tiende a calentar la atmósfera. Sin embargo, Revell afirma que todavía no se dispone de datos suficientes para extraer conclusiones. Otros factores que deben considerarse son los materiales orgánicos adheridos a las partículas de plástico, así como la interacción de los microplásticos con otras sustancias químicas atmosféricas o su influencia en la formación de nubes. «Todavía no sabemos mucho sobre su verdadero comportamiento en la atmósfera», señala Revell.

Pese a que el efecto global calculado por Revell y sus colaboradores es moderado comparado con el de otros aerosoles, «es lo suficientemente importante como para que deba cuantificarse», explica Allen, quien añade que el estudio demuestra la necesidad de financiar más y mejor la investigación sobre microplásticos atmosféricos. Según la experta, los microplásticos no constituyen un problema aparte, puesto que los resultados «los consolidan como un factor más en el debate del cambio climático».

Andrea Thompson

Referencia: «Direct radiative effects of airborne microplastics». Laura E. Revell, Peter Kuma, Eric C Le Ru, Walter R.C. Somerville y Sally Graw en Nature, vol. 598, págs. 462-467 ,21 de octubre de 2021.

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