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15 de Julio de 2020
Psicología

Los padres no son más maduros que otros adultos

Ser padre o madre cambia la vida, pero no necesariamente te hace una persona más responsable.

La parentalidad cambia ciertos rasgos de la personalidad. [iStock/ Svetlana Ivanova]

Formar una familia supone una gran responsabilidad. Pero ¿se vuelven las personas más sensatas una vez que tienen hijos? ¿Existen diferencias en este sentido entre hombres y mujeres? La personalidad cambia cuando las personas se convierten en padres, pero de una manera diferente a la esperada, afirman investigadoras de la Universidad Humboldt de Berlín en European Journal of Personality.

Para su estudio, las autoras utilizaron los datos de 19.875 adultos que recoge el Panel Socioeconómico, un estudio a largo plazo y representativo de la población alemana. El 48 por ciento de los participantes eran mujeres y el 52 por ciento restante, hombres. De todos ellos, 6891 habían tenido su primer hijo entre 2005 y 2017. Durante ese período, los encuestados efectuaron cuatro pruebas de personalidad que evaluaban los llamados «cinco grandes»: apertura a nuevas experiencias, extraversión, consciencia, tolerancia y estabilidad emocional. Las psicólogas valoraron los tres últimos rasgos como características propias de la madurez personal. También tuvieron en cuenta factores como la edad, el sexo y las condiciones de vida de los sujetos.

Según hallaron, las personas menos abiertas a nuevas experiencias pero más extravertidas tenían más probabilidades de formar una familia. Por otro lado, tanto la apertura como la extraversión disminuían con el nacimiento del bebé. «Estos resultados tienen sentido. Al fin y al cabo, no dispones de tanto tiempo para ocuparte de cosas nuevas o de hacer nuevos amigos», explica Eva Asselmann, una de las autoras. En cambio, otros rasgos de la personalidad permanecieron más estables.

Cuestión de edad y de sexo

Las conclusiones del reciente estudio contradicen el llamado «principio de inversión social», que formularon en 2006 los psicólogos Brent Roberts y Dustin Wood, de las universidades de Illinois en Urbana-Champaign y de Alabama, respectivamente. Estos investigadores sostienen que el nacimiento de un bebé lleva a un comportamiento de los padres más maduro. Sin embargo, la edad y el sexo influyen de manera más notable en el desarrollo de la personalidad en ese período de la vida, revela la nueva investigación.

Así, los padres jóvenes de hasta 23 años, escriben Asselmann y Jule Specht, se vuelven notablemente más concienzudos (ordenados, diligentes, responsables y constantes) en el primer año de parentalidad. En cambio, en las parejas de entre 24 y 35 años este efecto resulta menos pronunciado, pero perdura más. En los padres y las madres de más de 36 años ese aspecto de la personalidad se reduce aún más durante el primer año del nacimiento del hijo, pero se muestran más estables emocionalmente que antes. Por sexos, los hombres son menos abiertos, extravertidos y sociables que las mujeres, pero más estables a nivel emocional que ellas.

Annika Röcker

Referencia: «Testing the social investment principle around childbirth: Little evidence for personality maturation before and after becoming a parent». Eva Asselmann y Jule Specht, publicado en línea en European Journal of Personality el 15 de junio de 2020.

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