13 de Julio de 2022
MATERNIDAD

Los partos en el agua no son menos seguros

Según revela un análisis de 160.000 alumbramientos, dar a luz en agua caliente tiene ventajas sobre los partos normales, siempre que el embarazo no presente problemas previos.

En un parto en el agua, la futura madre se introduce en agua caliente. La imagen muestra un alumbramiento de este tipo en casa, pero el estudio se refiere solo a los partos llevados a cabo en el hospital. [IDEABUG/ GETTY IMAGES/ ISTOCK]

El parto en el agua, es decir, dar a luz en una bañera llena de agua caliente, es beneficioso tanto para la madre como para el niño. Esta es la conclusión a la que ha llegado un equipo dirigido por Ethel Burns, de la Universidad de Oxford Brookes, a partir de un estudio de revisión. Para su trabajo, publicado en la revista revista BMJ Open, el equipo analizó 36 estudios publicados desde el año 2000 con un total de casi 160.000 nacimientos. Según los resultados, la preocupación por los riesgos para la salud en los alumbramientos en el agua es injustificada. Si el embarazo de la futura madre progresa sin complicaciones, dar a luz en el agua resulta igual de seguro que tener el bebé de la manera usual.

Existen dos variantes de parto en el agua. En ambas, la embarazada se introduce y tumba en agua caliente. Ahora bien, en una de las modalidades, puede salir de la piscina de nacimiento poco antes del parto; en la otra, el niño nace en el agua. Ello no resulta peligroso, puesto que el reflejo de inmersión (respuesta automática e involuntaria que permite a los mamíferos permanecer bajo el agua durante un tiempo) provoca que no respire hasta que su cara se encuentre en la superficie. Según el reciente estudio, las mujeres que eligieron una de esas dos opciones estaban más satisfechas con el parto que las madres que no se introdujeron en la bañera para el nacimiento.

Por otro lado, los investigadores descubrieron que en este tipo de partos disminuía el número de incisiones perineales, intervención quirúrgica que previene las lesiones en el perineo (región entre la vagina y el ano) de la parturienta. Tras el alumbramiento, las nuevas madres perdían menos sangre. Estas mujeres también informaron de que el parto les resultó menos doloroso. Además, se requirió menos medicación (oxitocina para inducir el parto, por ejemplo) en comparación con un alumbramiento «en seco».  Según los científicos, el efecto relajante y analgésico del agua caliente y los procesos de cambio en el agua contribuyeron a ello.

Con todo, el parto en el agua no presentó ningua ventaja en torno al riesgo de infección para la madre y el niño en comparación con el nacimento a término en la cama de un hospital. Tampoco hubo diferencias en la puntuación de Apgar, el primer control de salud del bebé. Los recién nacidos no tuvieron que ser reanimados con mayor frecuencia después de nacer en la bañera y tampoco sufrieron más dificultades respiratorias. Sin embargo, el cordón umbilical se rompía más a menudo. Dado que los investigadores detectaron diferencias significativas entre cada uno de los estudios, sospechan que ello dependía en gran medida de la actuación del personal sanitario. Pero el equipo no considera que esos resultados supongan un hallazgo de mucho peso. «Las roturas del cordón umbilical fueron gestionadas por la comadrona sin problemas y sin consecuencias para el recién nacido», resumen los autores.

Anton Benz

Referencia: «Systematic review and meta-analysis to examine intrapartum interventions, and maternal and neonatal outcomes following immersion in water during labour and waterbirth». Ethel Burns et al. en BMJ Open, vol. 112, n.o 7, 2022.

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