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10 de Enero de 2017
Planetas

Los penitentes de Plutón

Unas raras formaciones escamosas cubren franjas enteras de terreno en Plutón. Una simulación aclara qué pudo originarlas.

En esta imagen de Tartarus Dorsa se distinguen detalles de solo 1,3 kilómetros de tamaño [NASA, Johns Hopkins Univ./APL, Southwest Research Institute].

La región denominada Tartarus Dorsa, en la superficie del planeta enano Plutón, plantea a los investigadores un problema: ¿cómo se erigieron sus estructuras escamosas, formadas por crestas de cientos de metros de profundidad? Ahora, unas simulaciones del grupo de John E. Moore, de la Universidad York, en Toronto, muestran que se originan del mismo modo que esa especie de curiosas uñas de hielo a las que se llama penitentes y que cubren las nevadas superficies de algunas montañas o tierra altas. El modelo se basa en las condiciones de la superficie de Plutón y arroja que es la luz solar la que forma esas peculiares estructuras.

 

Los penitentes, una especie de uñas o cuchillas de nieve, crecen en los altos de los Andes áridos de Chile cuando el punto de rocío se encuentra duraderamente bajo el punto de congelación. Estos son del llano de Chajnantor, en el desierto de Atacama.

 

Los penitentes se desarrollan en la Tierra solo cuando se dan unas condiciones muy especiales: el hielo debe poder sublimarse todo el año, es decir, pasar directamente del estado sólido al gaseoso (con la presencia de agua de fusión no hay penitentes). No está del todo claro cómo empiezan a formarse, pero en cuanto la cresta o punta se ha erigido, ofrecen poca superficie al Sol. En las oquedades que se les forman, sus flancos de hielo reflejan aquí y allá luz, así que toman más energía y el hielo se sublima. Un ingrediente más se necesita, según el grupo de investigadores, para que se creen las estructuras observadas en Tartarus Dorsa, de mucho mayor tamaño que las terrestres: el hielo adecuado. Como explica Moore, el muy extendido hielo de nitrógeno no forma en Plutón penitentes; según las simulaciones, solo los hay en las regiones que contienen mucho metano. Allí crecen los penitentes mejor cuando están separados por varios kilómetros, entre tres y cinco.

Más información en Nature.

Fuentes: spektrum.de/Lars Fischer.

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