9 de Mayo de 2014
Evolución

Los pájaros sobreviven en Chernóbil

La exposición a la radiación procedente de los restos de la central nuclear favorece la adaptación al estrés oxidativo en las aves.

Tras evaluar los niveles de antioxidantes, el daño en el ADN y la condición corporal de las aves, los responsables del estudio observaron que la mayoría de las aves, como el picogordo en la foto, parecían beneficiarse de la exposición a la emisión radiactiva procedente de la central nuclear de Chernóbil. [Wikimedia Commons]

Casi 28 años después de uno de los peores accidentes nucleares de la historia, diferentes especies de aves están prosperando en el interior de la zona de exclusión radiactiva establecida alrededor de la localidad de Chernóbil, según un artículo aparecido en la revista Functional Ecology.

Desde el año 1986, no está permitido a ningún ser humano residir en esta demarcación, a causa de la emisión constante de radiaciones procedentes de la central nuclear siniestrada. Con todo, la región se ha convertido de manera fortuita en un banco de prueba para los ecólogos interesados en estudiar los efectos de las emisiones radiactivas en los animales silvestres.

La radiación ionizante provoca estrés oxidativo en las células vivas mediante la producción de radicales libres, los cuales provocan daños genéticos en el organismo biológico e, incluso, su muerte. La única esperanza de sobrevivir reside en una adaptación fisiológica, a través de un aumento de la producción de antioxidantes para neutralizar el efecto negativo de los radicales libres. Al parecer, esto es exactamente lo que está realizando la mayoría de las aves en Chernóbil, y con resultados mejores de los que se esperaban.

Un equipo de investigadores llegó a esta conclusión tras capturar 152 aves de 16 especies en el interior y alrededor de un área de 2.600 kilómetros cuadrados incluida en la zona de exclusión de la localidad ucraniana. A partir de la evaluación de los niveles de antioxidantes, el daño en el ADN y la condición corporal de estos animales, los científicos se percataron de que la mayoría de ellos parecían beneficiarse de la exposición permanente a la emisión radiactiva, por lo que encontraron un patrón completamente diferente al de estudios anteriores. Además, las aves que se encuentran en las áreas con los niveles más altos de radiación presentaron incluso más antioxidantes y un mejor estado general del cuerpo.

Los resultados representan el primer ejemplo conocido de animales silvestres que se adaptan a una exposición repetida de tipo radiactiva, según los responsables del trabajo. Las únicas dos especies de aves afectadas negativamente por la radiación (el carbonero común, Parus major, y la golondrina común, Hirundo rustica) mostraron grandes cantidades de feomelanina. Puesto que la producción de este pigmento, que confiere un color rosáceo a sus plumas, requiere grandes cantidades de antioxidantes, los investigadores sospechan que estos pájaros, con el tiempo, los acabarán utilizando solamente para aclimatarse a la exposición de la radiación y no para caracterizar su plumaje.

Más información en Functional Ecology.

Fuente: Science

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