4 de Enero de 2022
FARMACOLOGÍA

Los principales tratamientos con anticuerpos monoclonales se muestran ineficaces contra la variante ómicron

Casi ninguno de los anticuerpos monoclonales utilizados para prevenir la forma grave de la COVID-19 ofrece buenos resultados ante la nueva variante, según las primeras pruebas.

Los experimentos preliminares sugieren que la mayoría de los tratamientos con anticuerpos monoclonales para la COVID-19 son ineficaces frente a la variante ómicron. [Pixabay]

Los hospitales que se preparan para un aumento de casos de COVID-19 causado por la variante ómicron, que se propaga rápidamente, podrían hacer frente a otra posibilidad sombría: los experimentos preliminares sugieren que la mayoría de los tratamientos con anticuerpos para la enfermedad son impotentes ante ómicron.

Los médicos usan versiones artificiales de anticuerpos naturales para evitar la COVID-19 grave en personas de alto riesgo que están infectadas. Pero una gran cantidad de estudios publicados en servidores de preimpresión informan de que, en las pruebas de laboratorio, ómicron es total o parcialmente resistente a todos los tratamientos actualmente disponibles basados ​​en estos anticuerpos monoclonales. Las publicaciones aún no han sido revisadas por pares, pero algunas de las compañías que fabrican terapias con anticuerpos ya reconocen que sus productos tienen menor potencia contra ómicron que contra otras variantes.

Estos trabajos describen que solo dos anticuerpos retienen cierta capacidad para anular la variante: sotrovimab, desarrollado por Vir Biotechnology, en San Francisco (California) y por GSK, en Londres; y DXP-604, que se está sometiendo a ensayos clínicos en China y fue desarrollado por BeiGene y Singlomics, ambos con sede en Pekín.

Estos hallazgos ya están afectando la política sanitaria. Los funcionarios de salud estadounidenses han dicho que racionarán el sotrovimab, asignándolo a los estados en función del número de infecciones y hospitalizaciones y la prevalencia de ómicron. Pero muchos países no pueden satisfacer la demanda inminente de sotrovimab o no pueden acceder a él en absoluto, lo que aumentará la carga de un «sistema de atención médica ya estresado», dice Rajesh Gandhi, médico de enfermedades infecciosas en el Hospital General de Massachusetts, en Boston.

Una última defensa

Algunos tratamientos con anticuerpos monoclonales para COVID-19 consisten en un solo anticuerpo; otros son un cóctel de varios. Los detalles difieren, pero todos los anticuerpos monoclonales contra el SARS-CoV-2 se unen a la proteína espícula del virus, lo que evita que el este infecte las células humanas. Los tratamientos reducen el riesgo de COVID-19 grave hasta en un 85 por ciento.

Pero cuando los virólogos vieron que ómicron tiene una multitud de mutaciones concentradas en su proteína espícula, temieron lo que significaría para estos tratamientos. El resultado fue incluso peor de lo que esperaban, dice Olivier Schwartz, virólogo del Instituto Pasteur de París y coautor de uno de los artículos aún sin revisar. «No esperábamos ver tal cambio en la efectividad de los anticuerpos», dice.

Para examinar la eficacia de los tratamientos contra ómicron, los investigadores combinaron SARS-CoV-2 vivos o «pseudovirus» artificiales (que tienen rasgos del patógeno real) con concentraciones variables de cada tratamiento de anticuerpos. Luego aplicaron la combinación de anticuerpo-virus a las células que expresan ACE2, el receptor que el virus usa para ingresar a las células humanas.

A continuación, los investigadores identificaron la concentración de cada tratamiento que reduciría la replicación vírica a la mitad, medida según el número de células infectadas. La mayoría de los medicamentos no lograron alcanzar ese umbral, incluso a una concentración extremadamente alta. Los anticuerpos fabricados por Regeneron Pharmaceuticals en Tarrytown, Nueva York, por ejemplo, «tienen una potencia disminuida contra ómicron», reconoció la compañía en un comunicado el 16 de diciembre.

Sotrovimab es el mejor de todos. Aun así, la concentración requerida para reducir a la mitad la replicación vírica fue aproximadamente tres veces mayor para ómicron que para otras variantes de coronavirus. Aunque la caída de la potencia de sotrovimab contra la nueva variante es significativa, dice Stuart Turville, virólogo del Instituto Kirby, en Sídney, y coautor de uno de los artículos prepublicados, «no se parece en nada a lo que vimos en los demás». Eso podría deberse a que el sotrovimab se dirige a una parte de la proteína espícula que no cambia en muchos coronavirus relacionados.

Algunos de los estudios encontraron que dos anticuerpos desarrollados por AstraZeneca, en Cambridge, retuvieron cierta capacidad de neutralización, aunque disminuyó significativamente. Schwartz agrega que es importante complementar los datos de neutralización con datos clínicos reales para confirmar los hallazgos.

Más allá de los anticuerpos

Los científicos se apresuran en determinar exactamente cuán graves son las infecciones por ómicron, en comparación con las infecciones causadas por otras variantes, como delta. Pero si se elimina el arsenal de los anticuerpos, los médicos se quedarán sin una herramienta clave para prevenir enfermedades graves.

Gandhi opina que se necesita una revisión acelerada de estos resultados, así como una producción de medicamentos antivíricos orales como Paxlovid (nirmatrelvir y ritonavir) y molnupiravir, que se espera que sean efectivos contra ómicron, debido a su mecanismo de acción, y que son más baratos que los tratamientos con anticuerpos. El fabricante de Paxlovid, Pfizer, con sede en Nueva York, informó el 14 de diciembre que el antivírico tenía un 89 por ciento de efectividad en prevenir la hospitalización y la muerte en pacientes de alto riesgo cuando se administra poco después de que comenzaran los síntomas.

Otro desafío será discernir si un individuo está infectado con delta u ómicron, dice Gandhi, porque eso determinará qué tratamientos tienen más probabilidades de tener éxito. Idealmente, los médicos deberían tener acceso a una prueba rápida para identificar la variante. Pero sin una herramienta de este tipo, dice, tendrán que confiar en la prevalencia de ómicron en su comunidad local para tomar esa decisión.

Max Kozlov/Nature News

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con el permiso de Nature Research Group.

Referencias: «Broadly neutralizing antibodies overcome SARS-CoV-2 Omicron antigenic shift»; E. Cameroni et al. en el repositorio de preimpresión bioRxiv, 20 de diciembre de 2021. «Considerable escape of SARS-CoV-2 variant Omicron to antibody neutralization»; D. Planas et al. en el repositorio de preimpresión bioRxiv, 15 de diciembre de 2021. «SARS-CoV-2 Omicron: evasion of potent humoral responses and resistance to clinical immunotherapeutics relative to viral variants of concern»; A. Aggarwal et al. en el repositorio de preimpresión medRxiv, 15 de diciembre de 2021.

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