8 de Agosto de 2022
dolor

Los ruidos leves alivian el dolor en los ratones

Los roedores sienten menos dolor cuando oyen sonidos, pero solo si estos no son demasiado fuertes.

El sonido leve de fondo podría tener un efecto analgésico. [ANDRANIK HAKOBYAN/ GETTY IMAGES/ ISTOCK]

Ya en la década de 1960, los dentistas observaron que las operaciones odontológicas resultaban menos dolorosas para los pacientes cuando sonaba música. Ahora parece que, mediante experimentos con animales, se ha encontrado una posible explicación a esta observación: cuando los ratones afectados por el dolor escuchan sonidos, se inhiben las vías nerviosas de su cerebro responsables de la percepción del dolor. Sin embargo, el efecto analgésico solo sucede con el ruido blanco. Un equipo dirigido por Wenjie Zhou, de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hefei, informa de este fenómeno en Science.

Para su estudio, los investigadores expusieron a música, ruidos o sonidos molestos a ratones que tenían las patas inflamadas. Mientras tanto, les tocaban las partes sensibles del cuerpo cada vez con más fuerza hasta que sentían dolor y retiraban sus extremidades. Los científicos descubrieron que los animales podían soportar toques más fuertes si habían escuchado música o ruidos durante unos 20 minutos. Sin embargo, ello solo sucedía si el sonido era ligeramente más fuerte que el ruido ambiente. Pero lo que los ratones escuchaban no influyó en su percepción del dolor. La medición simultánea de la actividad cerebral mostró que los sonidos leves y constantes inhibían las vías nerviosas que conectan la corteza auditiva con el tálamo, estructura cerebral implicada en el procesamiento del dolor. Como resultado, el umbral del dolor de los animales aumentó.

Los científicos comprobaron que los sonidos eran los responsables del alivio del dolor a través de mediciones adicionales: las pruebas de comportamiento y el registro de cortisona («hormona del estrés») en la sangre de los animales confirmaron que los sonidos no influían en el nivel de miedo y estrés de los ratones. La distracción por sí sola tampoco podía explicar los resultados. Los científicos repitieron sus experimentos en tres días diferentes. A continuación, examinaron la percepción del dolor de los ratones tras dos días sin exponerlos a los sonidos: descubrieron que los animales seguían sufriendo menos dolor.

Estos resultados, sin embargo, no pueden trasladarse sin más a las personas, puesto que en el cerebro humano existen todavía más regiones cerebrales relevantes para la percepción del dolor y que también reaccionan a la música. Con todo, el hallazgo proporciona unas primeras claves neurobiológicas que pueden utilizarse en futuros estudios con humanos. Es problable que los sonidos que alivian el dolor puedan usarse en musicoterapia y como tratamiento complementario para esa molesta sensación.

Esther Megbel

Referfencia: «Sound induces analgesia through corticothalamic circuits». Wenjie Zhou et al. en Science, vol. 377, n.o 6602, pág. 198-204, 2022.

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