20 de Octubre de 2011
Esquizofrenia

Mejora con terapia cognitiva

La terapia cognitiva contribuye a mejorar la calidad de vida y promover la recuperación de los pacientes con esquizofrenia crónica grave.

Autorretrato de paciente con esquizofrenia. [Craig Finn / Wikimedia Commons]

Aunque ya se sabía que la terapia cognitiva resulta útil para el tratamiento de las personas con esquizofrenia, hasta ahora no se había demostrado su contribución en la mejora de aquellos afectados con un deterioro neurocognitivo y una disfuncionalidad grave. El reciente estudio llevado a cabo por un equipo de la Universidad de Pensilvania dirigido por Paul M. Grant y Aaron T. Beck, considerado el padre de la terapia cognitiva, indica que dicho tratamiento permite la mejora en la calidad de vida, la disminución de sus síntomas negativos relacionados con la psicopatología (falta de voluntad, deterioro cognitivo, apatía...), así como la promoción de la recuperación de los  pacientes con esquizofrenia crónica grave. Unas metas que permiten mejorar el funcionamiento psicosocial de este colectivo.

Año y medio de tratamiento

De manera aleatoria, 60 personas con esquizofrenia recibieron terapia cognitiva durante 18 meses. El equipo de investigadores elaboró para ello un protocolo de uso de la terapia cognitiva orientada a alcanzar objetivos y destinado a lograr la recuperación adaptado a los  pacientes con deterioro cognitivo y habilidades disfuncionales. De esta manera, las sesiones semanales apuntaron a motivar a los participantes a alcanzar objetivos en su día a día y a reducir las creencias disfuncionales (“si fallo en algo es tan malo como si fracaso completamente”) que les impedían lograr las metas establecidas. El tratamiento estandarizado incluía medicamentos antipsicóticos y servicios psicosociales (de orientación, apoyo y rehabilitación laboral) impartidos por parte de los centros locales de salud mental.

Pasado el año y medio de terapia, los pacientes entraron en “el ciclo dinámico de recuperación”. El tratamiento motivaba a los pacientes a establecer metas relacionadas con su funcionamiento diario y a salir de su estado apático. Este aumento en la actividad y la motivación ponía a los pacientes más en contacto con la realidad, lo cual reducía sus alucinaciones, delirios y lenguaje desorganizado. El ciclo continuó con el compromiso de seguir con la actividad dirigida a lograr resultados mejores en la funcionalidad y motivación, lo que permitía la mejora continua de los síntomas. En opinión de los responsables del estudio, estos pacientes tienen más potencial de lo  que sus cuidadores y familiares consideran.

De hecho, la media de funcionalidad general del grupo tratado con terapia cognitiva fue de 58,3, un resultado significativamente mejor que el de 47,9 obtenido en el grupo de control tratado de manera habitual. También el promedio de la subescala de síntomas negativos (abulia y apatía) a los 18 meses fue de 1,66 en el grupo tratado con terapia cognitiva y de 2,81 en el otro grupo, mientras que la calificación total para síntomas positivos, como las alucinaciones, de ambas cohortes fueron de 9,4 y 18,2, respectivamente.

"Es la primera vez, según nuestra información, que los pacientes con esquizofrenia crónica grave muestran signos estadísticamente y clínicamente significativos de una mejoría de la función psicosocial como respuesta a una intervención psicosocial", señalan los responsables del estudio. Beck, profesor emérito de psiquiatría de la Universidad de Pensilvania, añade: “Nuestro estudio sugiere que la terapia cognitiva puede ayudar a reducir los costos de la salud pública destinados a pacientes psiquiátricos que más recursos económicos requieren, a la vez que se mejora la calidad de vida de este colectivo”.

Más información en Archives of General Psychiatry

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