12 de Enero de 2023
Educación

Menos cambio climático en los libros de texto universitarios

Los libros universitarios de biología publicados en Estados Unidos desde 2010 dedican menos espacio al cambio climático que los de la década anterior.

Los libros de texto universitario que tratan el cambio climático se emplean en las asignaturas introductorias, por lo que puede que muchos estudiantes no vuelvan a estudiar ese tema. [Pixinio]

Los manuales universitarios de biología publicados en Estados Unidos en la década de 2010 incluyeron menos contenido sobre el cambio climático que los de la década anterior, a pesar de lo apremiante de la crisis climática.

Y eso no es todo. En un análisis de decenas de libros introductorios de biología de los últimos 50 años, se ha observado que el temario sobre el cambio climático se desplazó hacia el final del libro, y aunque la información sobre su impacto aumentó, el espacio destinado a las soluciones se redujo. El estudio se publicó el 21 de diciembre en PLoS ONE.

Estos libros (algunos de los cuales también se usan fuera de Estados Unidos) explican que el cambio climático afecta a un amplio abanico de sistemas biológicos complejos, desde la agricultura hasta la salud humana. Y dado que se usan en las asignaturas introductorias, puede que muchos estudiantes no vuelvan a estudiar ese tema.

«Esos podrían ser los últimos contenidos sobre el cambio climático que ven en la educación formal», advierte Jennifer Landin, coautora del estudio e investigadora de educación científica en la Universidad Estatal de Carolina del Norte. «Y si son tres páginas, es harto insuficiente.»

Los datos

Las investigadoras analizaron 57 libros publicados entre 1970 y 2019. Contaron las frases en los pasajes sobre el cambio climático (identificados a partir de términos como «calentamiento global» o «gas de efecto invernadero») y descubrieron que el número mediano de frases por pasaje aumentó hasta la primera década del siglo XXI, donde alcanzó un máximo de 52 frases, para bajar hasta 45 en la década siguiente. (Las autoras consideraron que la mediana era más adecuada que la media a causa de la gran variabilidad en la extensión de los pasajes.)

[<a href="https://www.nature.com/articles/d41586-022-04487-6#ref-CR1"><em>Nature</em></a>]

Además, la posición mediana de los apartados sobre el cambio climático también ha cambiado: en los años setenta (cuando muchos científicos empezaron a convencerse de que el planeta se calentaba) se encontraban en el último 15 por ciento del libro, mientras que en la década de 2010 han pasado a ocupar el último 2,5 por ciento. A menudo se ponen los asuntos polémicos al final, explica Landin, porque «eso permite que los profesores "se queden sin tiempo" y puedan evitarlos».

El contenido de esas secciones también ha cambiado. Desde los noventa, la proporción de frases dedicadas a las soluciones se ha reducido, mientras que los efectos del cambio climático, incluidos los fenómenos meteorológicos extremos y el empeoramiento de algunas enfermedades, han ganado presencia. Landin alaba este enfoque más integral del impacto, aunque subraya que la disminución del espacio dedicado a las soluciones desequilibra el contenido y hace que resulte más desesperanzador.

Útil pero incompleta

«Es información increíblemente útil», afirma Mariëlle Hoefnagels, especialista en educación científica de la Universidad de Oklahoma y autora de dos manuales de biología general, uno de los cuales se incluyó en el estudio. Comenta que las observaciones del artículo sobre las soluciones al cambio climático la ayudarán a preparar la próxima edición de uno de sus libros. Sin embargo, «no se puede seguir alargando los libros indefinidamente», añade.

Según Hoefnagels, en la primera década del siglo XXI, las secciones sobre el cambio climático se expandieron al aumentar nuestra comprensión de los efectos del calentamiento global. Sin embargo, ahora que los fundamentos ya están bien cubiertos en los libros introductorios de biología, esa expansión se ha frenado. Añadir más información «obligaría a prescindir de otras cosas importantes», argumenta.

Landin sugiere que la polémica en torno al cambio climático podría estar detrás de su menor presencia en los libros, aunque Hoefnagels defiende que nunca se ha sentido presionada por su editorial, McGraw Hill, para moderar los contenidos «conflictivos». Explica que la climatología aparece al final de los libros porque los docentes prefieren los manuales que avanzan desde las escalas más pequeñas hasta las más grandes, por ejemplo, desde la biología molecular hasta la ecología.

Quizá el contenido de los libros no sea un indicador fiable de cuánto aprenden los alumnos sobre el cambio climático, apunta Eric Plutzer, politólogo de la Universidad Estatal de Pensilvania que analizó el modo en que cubren este tema los profesores de las escuelas públicas de Estados Unidos. Los docentes podrían estar dedicando más tiempo al cambio climático del que sugieren los libros, sostiene.

«[Los análisis de] los manuales nos dan información valiosa, pero hay otros factores», concluye Plutzer.

McKenzie Prillaman/Nature News

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Nature Research Group.

 

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