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24 de Abril de 2020
MICROBIOLOGÍA

Microbiota y SARS-CoV-2: relaciones insospechadas

El nuevo coronavirus ataca principalmente al aparato respiratorio, pero los vínculos entre este último y el sistema digestivo hacen necesario examinar el papel de la microbiota en la infección.

La microbiota, un elemento que debe tenerse en cuenta en la infección del SARS-CoV-2. [iStock-Marcin-Klapczynski]

La COVID-19 es esencialmente una infección del sistema respiratorio que afecta desde las membranas mucosas nasales hasta la parte más profunda de los pulmones, por lo que los síntomas se producen también en estas zonas, y van desde la tos hasta la dificultad respiratoria. Sin embargo, el sistema digestivo y los intestinos no siempre se hallan a salvo. De hecho, numerosos pacientes sufren trastornos gastrointestinales, como diarrea y vómitos.

¿Son infrecuentes estos síntomas? No, según un estudio chino realizado por Lei Pan, de la Universidad de Binzhou. El seguimiento de 204 pacientes (a los que se confirmó la infección mediante la prueba de la RT-PCR) reveló que casi la mitad de ellos sufrían trastornos digestivos que empeoraban a medida que la infección por coronavirus se agravaba.

También se halló ARN vírico en las heces de personas enfermas e incluso virus «vivos». De ahí que se planteen preguntas sobre la relación que existe entre el coronavirus y los intestinos. De hecho, se sabe que el SARS-CoV-2 infecta a las células humanas a través del receptor ACE2 que estas presentan en la superficie; en concreto, se sirve de la proteína S vírica para interaccionar con el receptor y entrar en las células. Este receptor está muy presente en las células del sistema respiratorio, pero también es abundante en las del aparato digestivo, incluido el intestino, según demostró un equipo del Hospital Universitario de Groningen en 2004 (de hecho, el receptor ACE2 se halla en casi todos los órganos, como los vasos sanguíneos, el músculo liso, etcétera). Por lo tanto, el nuevo coronavirus es capaz de infectar y multiplicarse en los intestinos.

Trasplantes de microbiota más controlados

Estos posibles efectos han tenido consecuencias en Francia: el 16 de marzo, la Agencia Nacional de Seguridad de los Medicamentos y Productos Sanitarios decidió reforzar las precauciones que deben tomarse en la práctica del transplante de microbiota fecal, dado el riesgo que podría tener en la transmisión del coronavirus. Este tipo de trasplantes se recomiendan para el tratamiento de las infecciones intestinales con Clostridium difficile (diarrea nosocomial en pacientes sometidos a terapia antibiótica) y se están estudiando en varios ensayos clínicos.

Para entender los vínculos entre la COVID-19 y la microbiota debemos considerar también el eje intestino-pulmonar, un sistema de comunicación recientemente descubierto entre la microbiota intestinal y la pulmonar, cuyo papel es cada vez más conocido. De este modo, la microbiota influiría en las respuestas inmunitarias pulmonares a las infecciones, la presencia de alérgenos, etcétera. Y los estudios han demostrado que este eje está implicado en diversas patologías, como el asma, la gripe o la bronquiolitis. De ahí la idea de que la microbiota podría ser una pista interesante que podrían seguir los investigadores en la búsqueda de soluciones contra la COVID-19.

Loïc Mangin

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