22 de Septiembre de 2011
Medioambiente

Mortalidad de las aves en los parques eólicos

Los estudios de impacto ambiental para la obtención de licencias de construcción de parques eólicos realizan un cálculo erróneo sobre la futura mortalidad de las aves.

La metodología empleada en España para estimar la mortalidad de las aves en los parques eólicos resulta inadecuada, según un estudio en el que han participado investigadores de la estación biológica de Doñana. El estudio sugiere que las administraciones públicas, que aplican criterios similares para conceder licencias de construcción de parques eólicos en Europa y en Estados Unidos, podrían estar tomando decisiones erróneas.

Según Miguel Ferrer, responsable del estudio, «los datos indican que durante los últimos años se han autorizado parques eólicos que según estudios previos eran seguros cuando, en realidad, su mortalidad ha resultado ser muy elevada una vez operativos». Como consecuencia, en los últimos años se han concedido licencias de construcción de parques donde la mortalidad de aves ha resultado ser muy superior a la prevista en el momento de la concesión de la licencia. Del mismo modo, es posible que se haya denegado la autorización a 33 proyectos de campos eólicos que hubiesen sido seguros.

Estas concesiones se basan en parámetros del parque eólico en su conjunto. Sin embargo, la mortalidad de aves y su distribución varía mucho entre turbinas contiguas (estos parques pueden llegar a tener más de 20 turbinas), ya que las corrientes de viento y la orografía de la zona determinan el comportamiento de las aves. Por eso los investigadores proponen que la evaluación y la autorización para el emplazamiento se base en el análisis de parámetros de cada generador de forma individual. Además, también sugieren el uso de técnicas que permitan aumentar la calidad de las estimaciones de riesgo para poder compatibilizar la generación de energía y la conservación de la biodiversidad. La especie de aves que más víctimas registró fue el buitre leonado, con un 23 por ciento de las muertes.

Más información en Journal of Applied Ecology

Fuente: CSIC

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