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30 de Mayo de 2013
BIOTECNOLOGÍA

Mosquitos que no perciben el olor humano

El descubrimiento de receptores olfativos clave podría contribuir al desarrollo de repelentes de insectos.

Aedes aegypti, el mosquito que transmite el dengue y la fiebre amarilla. [Wikimedia Commons]

Un estudio liderado por investigadores de la Universidad Rockefeller ha logrado modificar genéticamente mosquitos para que carezcan de una parte de su sentido del olfato, de modo que no pueden distinguir los humanos de otros animales y siguen acercándose a las personas que emplean repelente de insectos. Estos resultados podrían ayudar a diseñar repelentes de insectos para combatir la malaria, el dengue y las plagas agrícolas.

Algunas especies de mosquitos se alimentan de la mayoría de los animales con los que se encuentran. Sin embargo, Aedes aegypti, el mosquito que transmite el dengue y la fiebre amarilla, y Anopheles gambiae, que alberga el parásito de la malaria, son más selectivos: prefieren a los humanos. Se sienten atraídos por nuestro olor, el dióxido de carbono que exhalamos y nuestro calor corporal. Los mosquitos poseen sistemas de detección especializados en la percepción del dióxido de carbono y el calor corporal, pero el olor del cuerpo es la única de las características que les permite distinguirnos de otros animales de sangre caliente.

Receptores olfativos modificados

Los investigadores crearon mosquitos A. aegypti transgénicos que carecían del gen orco, el cual produce una proteína que ayuda a sintetizar las moléculas receptoras que detectan numerosos olores. Una serie de experimentos demostró que los mosquitos que no poseían la proteína Orco tenían problemas para distinguir entre el olor de la miel y el del glicerol (un líquido inodoro de consistencia similar), así como entre el de los humanos y el de otros animales. Sin embargo, los mosquitos mutantes que lograron percibir el olor de un humano no dudaron en acercarse a él. Los investigadores afirman que el gen orco y los receptores olfativos que produce resultan importantes para diferenciar un huésped de otro, pero no para buscarlos y alimentarse de ellos. 

Los mosquitos transgénicos también tenían la capacidad de percibir el repelente de insectos DEET (N, N-dietil-meta-toluamida) desde cierta distancia. Un mosquito normal evitaría acercarse al DEET, pero los mutantes se aproximaron a un brazo humano untado con el repelente. No obstante, una vez allí, en lugar de alimentarse de su sangre, huyeron, lo que sugiere que el DEET no solo disuade a los mosquitos a través del olor, sino también a través del contacto directo. El equipo está ahora tratando de averiguar qué otras sustancias o sensaciones repelen a los mosquitos.

En ensayos de campo, se ha demostrado que los mosquitos transgénicos que producen descendencia femenina estéril (los machos no se alimentan de los humanos) resultan prometedores en la reducción de las poblaciones de A. aegypti. Pero los autores del estudio descartan la idea de liberar mosquitos que no pueden distinguir entre los humanos y otros animales.

En cambio, el trabajo señala el gen orco como un posible objetivo para una nueva generación de repelentes de insectos. El equipo está desarrollando moléculas que sobreactivan el gen, en un intento de alterar el olfato de los insectos. Casi todos ellos poseen el gen orco, por lo que una sustancia dirigida contra el gen podría ayudar a mantener a raya las plagas de los cultivos de importancia económica.

Más información en Nature

Fuente: Nature

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