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1 de Octubre de 2019
Glaciología

Más de 65.000 lagos de agua de fusión en la Antártida Oriental

En el verano austral se puede derretir hielo superficial incluso en la Antártida Oriental. Ha asombrado a los científicos hasta qué punto.

Agua de fusión sobre la plataforma de hielo cerca de la estación McMurdo [Nicholas Bayou, UNAVCO].

A la Antártida Oriental  se la había estado considerando la última gran capa de hielo de la Tierra a la que el cambio climático todavía no afectaba. Sin embargo, se acumulan los indicios de que incluso allí el calentamiento de la Tierra está pudiendo con el hielo. El examen de unas imágenes por satélite tomadas en enero de 2017 muestra, por ejemplo, que en ese verano austral hubo más de 65.000  lagos de agua fundida dispersos sobre los glaciares, muchos más de los que esperaban encontrar Chris Stokes, de la Universidad de Durham, y sus colaboradores, como escriben en Scientific Reports. «Por su número y frecuencia son comparables a los que observamos en Groenlandia y en la Península Antártica. Pero en principio a esas regiones se las tiene por más cálidas», dice Stokes. No obstante, en verano la temperatura supera a menudo los cero grados; que se formen esos lagos no es lo que impresiona a los investigadores, pues, sino que haya tantos.

Muchos de los lagos de hielo fundido se concentraban en la zona donde el hielo de los glaciares pasa de la tierra firme al mar y se convierte en parte de las plataformas de hielo que flotan en este. Otros, sin embargo, se encontraban en el interior, a cientos de kilómetros  de distancia, y a alturas de hasta mil metros. El tamaño de esas masas de agua va del de una piscina a cubrir 70 kilómetros cuadrados. Stokes y sus colaboradores  se temen que el agua se cuele por grietas y hendiduras del hielo y que así influya en dos procesos: que en tierra acelere, como si fuera un lubricante, el flujo del hielo, y que en las plataformas ocasione su desmoronamiento al agrandar y ahondar fisuras y fracturas.

Varios estudios han mostrado en los últimos años que también la Antártida Oriental pierde cada vez más hielo. «Hasta hace poco dábamos por bueno que la Antártida Oriental estaba demasiado fría y que era menos sensible que Groenlandia», dice Amber Leeson, de la Universidad de Lancaster, que ha participado en el estudio. «Poco a poco nos hemos dado cuenta de que lo que en ella está pasando recuerda mucho a lo de Groenlandia».

Daniel Lingenhöhl

Referencia: «Widespread distribution of supraglacial lakes around the margin of the East Antarctic Ice Sheet», de Chris R. Stokes et al. en Science Reports9, artículo número 13823 (2019).

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