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4 de Septiembre de 2019
Astrofísica

Más explosiones rápidas de radio repetitivas

Unos desconcertantes destellos de ondas de radio que vienen de las profundidades del espacio ponen a prueba a los científicos. ¿Se originan en una cierta forma de estrella de neutrones? ¿O se trata de algo más peculiar? Ahora llegan nuevos datos.

El radiotelescopio interferométrico CHIME, operativo desde el verano de 2018, está acelerando mucho el ritmo de descubrimiento de las explosiones rápidas de radio [Z22].

Están entre los mayores misterios de la astrofísica: las explosiones rápidas de radio inundan el cielo durante unas milésimas de segundo con ondas de radio. Sigue sin estar clara la razón por la que se producen estos eventos sumamente energéticos. Se supone que se originan en galaxias lejanas. Casi nada se sabe de la razón de que estas erupciones rara vez se repitan, circunstancia que dificulta mucho precisar dónde se originan y encontrar indicaciones de cómo es su entorno cósmico.

Sin embargo, ahora va habiendo movimiento sobre la cuestión, especialmente desde la entrada en funcionamiento del radiotelescopio CHIME en 2018. Ya se habían detectado dos explosiones de radio que se repitieron. Ahora, el equipo de Emmanuel Fonseca, de la Universidad McGill de Montreal, presenta otras ocho explosiones rápidas de radio repetitivas, descubiertas gracias a CHIME. Las han hallado rastreando el cielo boreal entre agosto de 2018 y marzo de 2019, como explican en un artículo prepublicado en arXiv.

Los expertos consideran que es posible que las explosiones que se repiten tengan un origen diferente que las que no lo hacen. El de las primeras podría estar en estrellas de neutrones rotativas con un campo magnético intensísimo, o magnetares. Sin embargo, se habla también de posibilidades más exóticas, las cuerdas cósmicas, por ejemplo, unos hipotéticos lugares de fallo del espaciotiempo filiformes que acumularían grandes cantidades de energía.

Para afianzar alguna de estas posibilidades, los astrofísicos tendrían que localizar exactamente las regiones fuente de esas erupciones de radio y observarlas con más telescopios. El equipo canadiense no lo puede hacer solo. Su instrumento CHIME está concebido para rastrear grandes extensiones del cielo; solo puede ofrecer una indicación relativamente grosera de la dirección de la que el efímero brote procede. Los investigadores tienen la esperanza de que vengan a continuación muchas observaciones detalladas de otros grupos, apropiadas para ello.

Mientras, otro grupo ha logrado precisar (es la segunda vez que se consigue) el lugar donde se originó una explosión rápida de radio, una que por ahora no se ha repetido: se produjo en una majestuosa galaxia gigante, que alberga sobre todo estrellas viejas, desde la que la señal ha tardado seis mil millones de años en llegarnos. Emplearon para ello el instrumento DSA-10, instalado en California. Lo explican en Nature. El origen parece ser de otra naturaleza que el de un brote repetitivo que se localizó en 2017: este se produjo hace 2500 millones de años en una galaxia enana donde se forman numerosas estrellas nuevas.

Robert Gast

Referencias: «CHIME/FRB Detection of Eight New Repeating Fast Radio Burst Sources», de CHIME/FRB Collaboration, en arXiv: 1908.03507 [astro-ph.HE] y «A fast radio burst localized to a massive galaxy», de V. Ravi et al., en Nature 572, 352-354.

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