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22 de Enero de 2014
PSICOLOGÍA

Naturaleza para la mente

Los espacios verdes en la ciudad contribuyen a una mejor salud mental a largo plazo.

Contemplar la naturaleza ejerce un efecto restaurador sobre la mente y aumenta la capacidad de concentración, según algunos estudios. [Wikimedia Commons/ Panos Asproulis]

Residir en un entorno en el que no faltan zonas verdes y ajardinadas puede beneficiar a la mente. Un provecho que, además de ser inmediato, puede perdurar una media de tres años, indica un reciente estudio.

Un grupo de la Universidad de Exeter investigó durante cinco años y a través de una serie de cuestionarios a unos 1.000 vecinos a lo largo y ancho de Gran Bretaña. Centraron su trabajo en dos grupos de probandos: los unos se habían trasladado a vivir a una zona urbana con más áreas verdes que la anterior, los otros, a la inversa, pasaron de un ambiente de naturaleza a una zona más urbanizada.

Mejora duradera

Según confirmaron los investigadores, los primeros individuos experimentaron una mejora inmediata en su salud mental, beneficio que perduró durante al menos tres años después del traslado. Por el contrario, las personas que volvieron a las zonas menos verdes padecieron un deterioro en su bienestar mental. Ello ocurrió antes de que se mudaran, volviendo a un estado normal cuando habían llevado a cabo el traslado por completo. Los autores descartaron otros posibles factores que pudieran influir en los resultados de mejora a lo largo del tiempo (ingresos, trabajo y educación, entre otros).

«Las personas que se trasladan a áreas verdes para vivir experimentan una mejora de su salud mental a corto y largo plazo. Estos hallazgos resultan relevantes para que los planificadores urbanos piensen en incluir nuevas zonas verdes en las ciudades, pues estas pueden aportar beneficios a largo plazo para la comunidad local», apunta Ian Alcock, investigador principal del trabajo.

Hasta ahora se desconocía la perdurabilidad de estos efectos, según indican desde la Universidad Exeter. Mathew White, coautor del estudio, señala: «Necesitábamos responder a importantes cuestiones sobre cómo los efectos de la naturaleza cambian con el tiempo. ¿Experimenta la gente que se traslada a un lugar con más espacios verdes un efecto de novedad que desaparece? ¿O requieren de un tiempo hasta percaterse de los beneficios de su nuevo entorno, ya que poco a poco van conociendo los parques locales?». Para White, la conclusión está clara: «Nuestros hallazgos revelan que los beneficios de los espacios verdes para la salud mental no son solo inmediatos, sino que resultan sostenibles a lo largo del tiempo».

Más información en Environmental Science & Technology

Fuente: Universidad de Exeter

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