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25 de Junio de 2019
Neurociencia

Neuronas que maduran con la adolescencia

La maduración tardía de estas células podría favorecer el tumultuoso aprendizaje emocional de esta etapa vital. Asimismo, permitiría al cerebro adulto adaptarse tras una conmoción afectiva.

En un futuro, el hallazgo podría ayudar a comprender el desarrollo de trastornos emocionales y afectivos. En la imagen, neuronas inmaduras (rojo y verde) en la amígdala de un cerebro humano de 13 años. En azul, los núcleos de las células. [UCSF/Alvarez-Buylla]

La presencia de neuronas inmaduras en el tejido cerebral adulto intriga a la comunidad científica. La diferenciación tardía de estas células podría explicar la capacidad del cerebro para adaptarse a los distintos retos cognitivos y emocionales que experimentamos a lo largo de nuestra vida.

Ahora, científicos de la Universidad de California en San Francisco, en colaboración con investigadores de las Universidades de Castilla-La Mancha y Jaime I en Castellón de la Plana, han identificado un grupo de neuronas de la amígdala, el principal núcleo de control de las emociones en el cerebro, cuya maduración no ocurre hasta la pubertad. La revista Nature Communications publica el hallazgo.

El equipo, liderado por Arturo Alvarez-Buylla, examinó muestras de 49 sujetos humanos, obtenidas tras su muerte, de edades comprendidas entre las 22 semanas de gestación y los 78 años. Durante el embarazo, observaron la formación del núcleo paralaminar en la amígdala. Sin embargo, la mayoría de sus neuronas, de tipo excitatorio, es decir, que promueven la transmisión del impulso nervioso, permanecen en estado inmaduro.

Técnicas anatómicas y de biología molecular, como distintas tinciones del tejido o el análisis del ARN de cada célula neuronal aislada, permitieron trazar la evolución de las neuronas a lo largo de los años. Así, hasta los 13 años de edad, solo un pequeño porcentaje alcanzó la madurez y se integró en circuitos neuronales funcionales. En cambio, en cerebros adolescentes, el número de neuronas inmaduras menguó de forma drástica y notable.

Los autores desconocen la función exacta de estas neuronas, mas postulan que podrían dirigir los bruscos cambios de humor de los adolescentes. En esta etapa, los humanos aprendemos a adaptar nuestras reacciones emocionales a los distintos estímulos externos. La formación de nuevas redes neuronales permitiría sobrellevar este tumultuoso aprendizaje emocional. El 20 por ciento de neuronas inmaduras restantes en el cerebro adulto constituirían una reserva que posibilitaría sobrellevar dificultades acaecidas durante la madurez y la vejez.

En un futuro, Alvarez-Buylla y sus colaboradores plantean investigar los factores, genéticos y ambientales, que regulan la diferenciación neuronal tardía en el núcleo paralaminar. El desarrollo anormal de la amígdala se relaciona con la aparición de trastornos emocionales y de conducta. Por consiguiente, los resultados podrían ayudar a pacientes con autismo, depresión, ansiedad o trastorno de estrés post-traumático, así como otras enfermedades mentales.

Marta Pulido Salgado

Referencia: «Immature excitatory neurons develop during adolescence in the human amygdala», de S. F. Sorells et al., en Nature Communications, 10: 2748, publicado el 21 de junio de 2019.

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