16 de Marzo de 2022
Guerra en Ucrania

Niños y jóvenes, víctimas de las heridas invisibles del conflicto en Ucrania

Los niños de Ucrania se enfrentan a graves riesgos para su bienestar mental a corto y largo plazo. Muchos de los que han sido refugiados se encuentran solos o han sido separados de sus padres o familiares.

Se estima que todos los niños atrapados en el conflicto del este de Ucrania necesitan ahora apoyo psicosocial, informa Unicef. [iStock/ Dimid_86]

La guerra entre Rusia y Ucrania puede tener graves consecuencias a largo plazo en la salud mental de los niños y jóvenes afectados, advierte la organización no gubernamental Salud Mental Europa (MHE), que agrupa a más de 3.000 ONG y asociaciones europeas para el bienestar psicológico. Según alerta en un comunicado de prensa, se necesita tomar medidas de apoyo psicológico y social de inmediato y a corto plazo para la población afectada.  

«Ser testigo de estos conflictos provoca traumas, abruma a las víctimas y tiene un profundo impacto en muchas áreas de la vida del niño. Las guerras y los conflictos pueden provocar una mezcla tóxica de estrés y problemas de salud mental y física durante la infancia y más allá», subrayan desde la organización. Numerosas investigaciones confirman el impacto que tiene la guerra en el desarrollo cognitivo, la salud física y mental y el bienestar de los niños, así como los efectos adversos para la psique a largo plazo. Cuanto más dura el conflicto, peores son las consecuencias para el bienestar psicológico de los niños. Los problemas de salud mental son una «reacción normal a acontecimientos anormales», describen desde MHE.

Se estima que todos los niños atrapados en el conflicto del este de Ucrania necesitan ahora apoyo psicosocial, confirma Unicef. La agencia concreta que casi medio millón de niños se enfrentan a graves riesgos para su bienestar físico y mental. Por otro lado, de los más de un millón de refugiados se han visto obligados a huir de Ucrania en las últimas semanas en busca de seguridad y protección, cientos de miles de ellos son niños. Muchos no están acompañados o han sido separados de sus padres o familiares, indica la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) en otro comunicado de prensa. Los niños sin el cuidado de sus padres corren un mayor riesgo de sufrir violencia, abusos y explotación, indica. Cuando son trasladados a través de las fronteras, los riesgos se multiplican; el peligro de trata también se dispara en las situaciones de emergencia.

El objetivo de las intervenciones de apoyo psicosocial de primer nivel de respuesta debe ser reforzar las estrategias de afrontamiento y la capacidad de recuperación de los niños y los jóvenes, explican desde MHE. También hay que planificar estrategias que favorezcan los factores impulsores de la salud mental, entre ellos, asegurar una buena vivienda, la educación y los ingresos para las familias. Ello allanará el camino para una mejor recuperación y un futuro mentalmente más saludable para todos, afirman.

Cuando la psique del niño sufre

Las catástrofes naturales, las enfermedades, la violencia o la guerra afectan a la psique de los niños y jóvenes. Si los niños y adolescentes son separados de sus cuidadores por una experiencia traumática o son arrancados de su entorno familiar, ese suceso suele tener un efecto especialmente negativo en ellos. Cuanto más pequeños, más fuerte es el efecto adverso, indica la periodista científica Daniela Mocker en Spektum.de. Un 38 por ciento de los niños refugiados procedentes de Siria, por ejemplo, desarrollaron una enfermedad mental, constató un equipo de la Universidad Técnica de Múnich en un estudio de 2015. El 22 por ciento de los menores de 14 años mostraba signos de trastorno por estrés postraumático.

Dado que los niños no siempre hablan de lo sucedido o de sus sentimientos por sí mismos, los adultos deben prestarles especial atención para reconocer los traumas. Estos pueden manifestarse, por ejemplo, a través de fallos de memoria y dificultades de concentración. Asimismo, los dolores de cabeza o de estómago, la pérdida de apetito, los trastornos del sueño o la enuresis pueden indicar que algo va mal. El comportamiento también suele cambiar tras una experiencia traumática: los niños muestran una mayor necesidad de atención, lloran con frecuencia, se encuentran ansiosos y presentan dificultades para confiar en otras personas o hacer amigos. Una conducta agresiva también puede ser el resultado de un trauma.

De la misma manera que sucede con los adultos, es importante que los niños y adolescentes hablen de lo que han vivido y lo ubiquen en su propia biografía. Por tanto, los padres deben evitar callar sobre lo sucedido. Tampoco deben convencerse a sí mismos de que los niños son «demasiado pequeños» para enterarse de todo.

Consejos para atenuar la ansiedad en los hijos

Por su parte, la Sociedad Británica de Psicología (BPS) ha publicado una serie de pautas para apoyar a los niños que puedan sentir ansiedad ante la situación actual en Ucrania. «Nuestros hijos absorben constantemente todo lo que leen, ven y escuchan, y es completamente natural que se den cuenta de la situación en Ucrania y se sientan ansiosos. También que hagan preguntas sobre lo que está sucediendo», señalan

Entre las recomendaciones de BPS se encuentran las siguientes:

- Escuche las preocupaciones de su hijo y no evite la conversación. Responda honestamente a sus preguntas sobre lo que está sucediendo, no complique demasiado sus respuestas y trate de dar detalles a un nivel apropiado para su edad. No evite responder a sus preguntas sobre la situación, ya que esto podría fomentar la ansiedad, pero limítese a los hechos básicos.

- Asegúrese de que se sientan apoyados y seguros. Es importante ayudar a los niños a entender el nivel de amenaza para ellos, sus amigos y familiares. Explíquele que el conflicto está ocurriendo en Ucrania, un país diferente. Muéstrele el lugar en un globo terráqueo o un mapa si es necesario.

- Gestione los propios sentimientos. Trate de manejar sus propios sentimientos de estrés y angustia, ya que su hijo será sensible a sus reacciones.

- Explique a su hijo que pueden ocurrir cosas malas en el mundo, pero que siempre hay alguna forma de ayudar. Planifique con él cómo podría hacer frente a esta situación (mediante la recaudación de fondos u otras acciones de apoyo a la comunidad ucraniana, por ejemplo).

- Evite la exposición a un flujo constante de noticias. Tenga en cuenta que si tiene la radio o el televisor encendido todo el día, su hijo estará absorbiendo noticias sin que usted se percate. Intente hacer «descansos» de las noticias.

- Observe de dónde obtienen la información. Las noticias falsas abundan, sobre todo, en las redes sociales. Asegúrese de que su hijo entiende que no todo lo que ve en las redes sociales es cierto e indíquele a las fuentes fiables de noticias a las que puede acceder.

Busque asesoramiento y apoyo si está preocupado por su hijo. El personal de la escuela y los psicólogos educativos pueden ofrecerle asesoramiento y apoyo específicos si cree que su hijo se encuentra demasiado ansioso y angustiado. Ofrézcale apoyo y tranquilidad. Aliviar sus pensamientos mediante actividades placenteras puede ser de gran ayuda.

BPS recuerda, asimismo, que los niños y jóvenes de hoy han vivido dos años «increíblemente difíciles» a causa de la pandemia, y ahora se enfrentan a un mundo aún más incierto con la amenaza del conflicto y la guerra.

La redacción

Fuentes: MHE, INFOCOP, Spektrum.de y BPS

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