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2 de Julio de 2019
Salud ambiental

Nubes de contaminación personales: nuestra piel afecta la calidad del aire doméstico

La reacción entre el ozono y los aceites de la epidermis genera compuestos volátiles irritantes que se acumulan a nuestro alrededor.

Según el estudio, en contacto con el gas, la ropa sucia también favorecería la formación de los contaminantes, pues después de unas horas el escualeno, un lípido presente en la piel, se acumularía en su superficie. [iStock/xefstock]

La reacción entre el ozono atmosférico y los aceites presentes en la piel humana generan compuestos volátiles irritantes para las vías respiratorias y la propia epidermis. Ahora, en su trabajo más reciente, publicado por la revista Communications Chemistry, Manabu Shiraiwa y su equipo, de la Universidad de California en Irvine, en colaboración con científicos de las Universidades de Carolina del Norte y Pensilvania, evalúan el modo en que las personas, y en concreto su ropa, empeoran la calidad del aire doméstico.

En el interior de los edificios, la concentración de ozono oscila notablemente según el intercambio de aire con el exterior, así como la interacción con las distintas superficies u otros químicos ambientales. Asimismo, nuestra vestimenta acumula ácidos grasos, ésteres de cera y el lípido escualeno. Este último y el ozono reaccionan con gran facilidad. Por consiguiente, un individuo podría transformar, únicamente mediante su camiseta sucia, hasta el 70 por ciento del gas que le rodea.

De acuerdo con la simulación por ordenador usada por los investigadores, un atuendo limpio protegería la piel de los compuestos resultantes de la degradación del ozono, como los carbonilos. Sin embargo, también aumentaría la concentración ambiental del gas, ya que reduciría su degradación. Dicho modelo recoge datos experimentales de reacciones entre el ozono y el escualeno realizadas modificando parámetros como las condiciones de presión, la concentración de los compuestos o el tipo de superficie, es decir, piel o ropa de algodón.

El sistema también concluye que el escualeno puede permanecer en el tejido de las prendas durante horas e incluso días. Así pues, los investigadores señalan la cesta de la ropa sucia e incluso las sábanas como fuente de los irritantes carbonilos. A fin de reducir la exposición, recomiendan disminuir el tiempo entre coladas, almacenar las mudas usadas en un lugar poco concurrido, así como asegurar la correcta ventilación de las estancias.

No obstante, estas medidas resultan ineficaces frente a los efectos perjudiciales del propio ozono. En consecuencia, Shiraiwa y sus colaboradores señalan el uso de otras alternativas, como los sistemas de filtrado con carbono activo, para evitar la entrada del gas en espacios interiores. Sin ozono, los productos irritantes de su descomposición también desaparecerían.

Marta Pulido Salgado

Referencia: «The impact of clothing on ozone and squalene ozonolysis products in indoor environments», de P. S. J. Lakey et al., en Communications Chemistry; 2, artículo número 56, publicado el 1 de julio de 2019.

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