Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

3 de Julio de 2018
Astronomía

Nuevo retraso para el sucesor del Telescopio Espacial Hubble

El lanzamiento del Telescopio Espacial James Webb no se producirá hasta 2021. Amenaza con desplazar a otras misiones astronómicas.

El espejo de 6,5 metros del Telescopio Espacial James Webb [NASA/Chris Gunn].

El Telescopio Espacial James Webb (JWST) de la NASA, acosado por las dificultades, va a sufrir otro retraso; el lanzamiento se pospone hasta marzo de 2021, diez meses después de la fecha tentativa que la agencia anunció hace solo tres. Para cumplir con la nueva fecha, la NASA tendrá que convencer a los congresistas de Estados Unidos de que aprueben un coste más alto para la misión.

La agencia espacial calcula que el último retraso añadirá 800 millones de dólares a los 8000 millones que el Congreso ya ha aprobado para el desarrollo del telescopio. La NASA tiene pensado compensarlos en parte echando mano de un dinero que estaba destinado a apoyar las operaciones científicas del telescopio en el espacio. No obstante, los retrasos se cernirán sobre el presupuesto para astrofísica de la agencia, con efectos desconocidos sobre el próximo gran telescopio espacial de la NASA, el Telescopio de Sondeo Infrarrojo de Ancho Campo (WFIRST).

«No me siento feliz sentado aquí», decía Thomas Zurbuchen, administrador asociado para ciencia de la NASA, en una rueda de prensa celebrada el 27 de junio para informar del retraso. Pero afirmó que merecía la pena gastar más tiempo y dinero en asegurarse del éxito de la misión. Cada día de retraso le cuesta al proyecto alrededor de un millón de dólares.

«El JWST sigue adelante por su innegable interés científico y por su importancia nacional», declaró Thomas Young, ejecutivo retirado de la Lockheed Martin, en Betsheda, Maryland, y supervisor de una revisión independiente del proyecto del telescopio que condujo al nuevo calendario y las nuevas previsiones presupuestarias.

Algunos miembros del Congreso han  criticado duramente a la NASA por los anteriores retrasos del JWST, y con este último anuncio la pauta sigue siendo la misma. Lamar Smith, miembro por Texas de la Cámara de los Representantes, republicano, se quejaba en una declaración: «Los retrasos del programa y los sobrecostes no solo posponen la tarea, tan importante, del JWST, sino que perjudican además a otras valiosas misiones de la NASA, que quizá se retrasen, pierdan fondos o se descarten por completo». Smith preside el Comité de la Cámara para la Ciencia, el Espacio y la Tecnología, que celebrará una audiencia el mes que viene sobre el futuro del telescopio. 

Los errores se acumulan

El JWST es el instrumento astronómico más complejo que se haya construido jamás. Los problemas se han ido acumulando durante las fases finales de su desarrollo. El observatorio se encuentra actualmente en una sala limpia de Sistemas Aeroespaciales Northrop Grumman, en Redondo Beach, California, donde está siendo sometido a amplias pruebas antes del lanzamiento. Entre otros problemas, diversos tornillos y arandelas se desprendieron de las cubiertas del parasol durante unas pruebas acústicas. Dos de esas piezas no han sido encontradas.

El JWST tiene un espejo segmentado de 6,5 metros. Durante el lanzamiento estará plegado y ya en el espacio se abrirá como los pétalos de una flor. El parasol del telescopio tendrá también que desplegarse sin el menor fallo. El JWST es tecnológicamente más complejo que el Telescopio Espaical Hubble hoy en órbita, cuyo espejo primario fue construido incorrectamente, problema que se descubrió solo después del lanzamiento. Los astronautas arreglaron la visión del Hubble en una órbita terrestre baja con óptica correctora; las reparaciones espaciales no serán posible con el JWST, que orbitará en un punto situado a millón y medio de kilómetros de la Tierra.

Hasta el mes de septiembre pasado el JWST había estado cumpliendo los plazos para que el lanzamiento fuese en octubre de 2018.  La NASA lo pospuso entonces hasta junio de 2019, luego hasta mayo de 2020 y ahora hasta marzo de 2021.

Planes decenales

El retraso anterior, anunciado por la NASA en marzo, movió a Zurbuchen a proponer que la comunidad astronómica estadounidense retrasase su próxima «encuesta decenal». Este influyente proceso, que se realiza cada diez años, les pide a los astrónomos que decidan cuáles son las cuestiones científicas que debería abordar su especialidad y qué instalaciones habría que construir para ello. La próxima encuesta debería realizarse en 2020; los preparativos ya estaban bien avanzados cuando Zurbuchen sugirió el aplazamiento hasta que se pudiera lanzar el JWST.

Pero las otras dos agencias que participan en la encuesta decenal (la Fundación Nacional de la Ciencia de Estados Unidos y el Departamento de Energía) no quieren retrasarla. Tampoco la mayor parte de los astrónomos a los que ha preguntado la Academia Nacional de Ciencias, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos, que se encarga de la encuesta. A finales de mayo, Zurbuchen cambió de opinión; se espera que la encuesta se atenga al calendario originalmente previsto.

El JWST se lanzará con un cohete Ariane-5 de la Agencia Europea del Espacio, desde las instalaciones de Kourou, en la Guayana Francesa.

Precoupaciones económicas

No está claro cómo afectarán las cuitas del JWST a las demás misiones de la NASA. Pero el 27 de junio Paul Hertz, director de astrofísica de la agencia, le dijo a un comité asesor que los costes crecientes del JWST «probablemente afectarían a otros programas científicos».

Corre particular peligro el WFIRST, que debería lanzarse a mediados de la década de 2020. Tal y como al JWST se le dio la máxima prioridad en la encuesta decenal de 2000, al WFIRST se le dio en la de 2010. De ambos se encarga la división de astrofísica de la NASA. La administración Trump ha propuesto que se anule el WFIRST, si bien el Congreso lo ha ido rescatando hasta ahora concediéndole nuevos fondos.

Los retrasos en el lanzamiento del JWST perjudicarán sobre todo a los científicos que se encuentran en la primera parte de su carrera, dice Leigh Fletcher, científico planetario de la Universidad de Leicester, en el Reino Unido, que planea utilizar el JWST para estudiar Júpiter. «Las oportunidades de encontrar nuevos puestos y becas de investigación relacionados con el aprovechamiento de los datos del Webb se alejan en el futuro, a veces más allá del horizonte de sucesos de los contratos laborales temporales», dice.

A largo plazo, el telescopio promete investigaciones revolucionarias que no se podrían realizar de otro modo, dice Jason Kalirai, astrónomo del Instituto de Ciencia del Telescopio Espacial, en Baltimore, Maryland, y el científico de proyecto del JWST. En una prepublicación que sacó en mayo, revisaba los descubrimientos que el telescopio podría hacer cuando observe las primeras galaxias del universo y las atmósferas de los planetas de otras estrellas. «Necesitamos el JWST para lograr los siguientes grandes avances astrofísicos, y estamos dispuestos a esperar por ello», dice.

Alexandra Witze / Nature news

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Nature Research Group.

Artículos relacionados

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.