14 de Septiembre de 2022
Medicina

Observan un mayor riesgo de cáncer en niños que nacieron a partir de embriones congelados

Un estudio epidemiológico nórdico ha detectado un ligero incremento en la incidencia de cáncer en los niños que se originaron mediante la transferencia de embriones congelados.

La leucemia es el cáncer más frecuente en niños. [iStockphoto/Golfcuk]

La fecundación in vitro (FIV) es un tratamiento cada vez más extendido en los países desarrollados. El procedimiento consiste en la extracción de los óvulos y su fecundación directa con los espermatozoides en el laboratorio. En los últimos años, la opción de congelar los embriones resultantes en nitrógeno líquido (a -196 ºC), para implantarlos en el útero más adelante, se ha incrementado de forma considerable en el mundo. En la actualidad, el 8 por ciento de los bebés de Europa nacen mediante técnicas de reproducción asistida, y en algunos países los que nacieron a partir de embriones congelados son la mayoría.

Varios son los motivos que han favorecido la congelación de los embriones. Por un lado, las técnicas de congelación se han perfeccionado con el tiempo, lo que ha mejorado la supervivencia del embrión y el éxito del embarazo. Por otro, diversos países han ido implementado políticas de congelar todos los embriones antes de la fecundación, en lugar de implantarlos directamente. La congelación permite disminuir el riesgo de embarazo múltiple, al transferir solo un embrión al útero, mientras el resto permanecen congelados. También se reducen las probabilidades de que la madre padezca el síndrome de hiperestimulación ovárica (una complicación grave), al disminuir los ciclos de estimulación hormonal.

Algunas investigaciones sugieren que la implantación de embriones congelados podría incrementar el riesgo de que la madre sufra hipertensión durante el embarazo o de que el bebé tenga un mayor peso o tamaño en el nacimiento. Además, se sabe muy poco sobre los efectos sobre la salud del bebé a largo plazo asociados al proceso de congelación. Un estudio publicado de forma reciente en la revista PLOS Medicine aporta ahora datos valiosos, aunque preliminares, sobre si esta técnica podría incrementar el riesgo de cáncer.

Esta investigación epidemiológica se realizó a partir de los datos médicos de más de 170.000 niños nacidos a partir de técnicas de reproducción asistida (22.630 se originaron a partir de la transferencia de embriones congelados con anterioridad) y de casi 8 millones de niños concebidos de forma natural. Todos los participantes procedían de Dinamarca, Noruega, Finlandia y Suecia. El tiempo medio de seguimiento de los infantes fue de entre 10 y 12,5 años.  Se ajustaron los datos teniendo en cuenta diferentes factores, como el sexo, si el parto era múltiple, el año y el país de nacimiento o la edad de la madre en el momento de dar a luz.

Los científicos encontraron que los niños que nacieron a partir de la transferencia de embriones congelados tenían un ligero incremento del riesgo de sufrir cáncer (especialmente leucemias) en comparación con aquellos que se concibieron de forma natural y aquellos que nacieron a partir de embriones sin congelar. En concreto, la incidencia de cáncer antes de cumplir 18 años en el primer grupo fue de 30,1 casos por 100.000 personas-años, mientras que la de los segundos fue de 16,7 casos por 100.000 personas-años. Aquellos que nacieron a partir de embriones sin congelar tenían una incidencia de 18,8 casos por 100.000 personas-años. Sin embargo, cuando se comparó la incidencia de cáncer en general entre los niños que se concibieron de forma espontánea con respecto al conjunto de infantes que se engendraron a partir de cualquier técnica de reproducción asistida, no se observaron diferencias significativas.

Los resultados de este estudio deben tomarse en serio, pero también deben interpretarse con precaución. Dos son las principales limitaciones de esta investigación. En primer lugar, es un estudio observacional, que no permite aclarar causas y efectos. No puede descartarse que el incremento del riesgo de cáncer en los niños nacidos de embriones congelados pueda deberse a otros factores relacionados con este proceso (por ejemplo, con ciertas características de los padres). Por otra parte, el número de niños que sufrieron cáncer en el grupo que nació a partir de embriones congelados es reducido (48), lo que impide establecer conclusiones firmes.

Serán necesarios más estudios que confirmen si, efectivamente, los niños originados a partir de embriones congelados tienen mayor riesgo de sufrir cáncer a lo largo de la vida y, de ser así, averiguar qué factor está detrás de ello. Otras investigaciones en Estados Unidos y Reino Unido no han detectado un incremento del riesgo de cáncer en este colectivo. Dado que cada vez más niños nacen a partir de esta técnica, a veces sin una indicación médica clara, es importante aclarar este fenómeno.

Esther Samper

Referencia: «Cancer in children born after frozen-thawed embryo transfer: A cohort study»; Nona Sargisian et al. en PLOS Medicine, vol. 19, n.º9:e1004078, 1 de septiembre de 2022.

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