17 de Noviembre de 2010
EdafologÍa

Origen de los suelos rojos mediterráneos

La deposición del polvo mineral africano tuvo un papel relevante en el origen de los suelos (paleosuelos) del área Mediterránea, en concreto en la isla de Mallorca.
  • Suelos “terra rossa” sobre rocas carbonatadas en el sur de Mallorca.
    Crédito: Anna Ávila.

     


Los suelos “terra rossa” (tierras rojas, en italiano) se sitúan sobre roca carbonatada (con alto contenido de carbonato) y se distribuyen en la península Ibérica, en el sur de Francia, las islas del Mediterráneo, Italia y la costa del mar Adriático, desde Eslovenia, hasta Grecia.

 

En un estudio se ha realizado un análisis mineralógico y químico para conocer el  origen de este tipo de suelos. Los resultados demuestran que el polvo mineral de las regiones africanas del Sahara y el Sahel, que emiten entre 600 y 700 toneladas de polvo al año, originaron los suelos rojizos del Mediterráneo como Mallorca o Cerdeña hace entre 12.000 y 25.000 años.

 

Para explicar el origen de los suelos rojizos los investigadores plantearon tres hipótesis: la teoría de acumulación de residuos no carbonatados (los suelos derivan de la acumulación de los productos de la meteorización no carbonatados de la roca madre carbonatada), la teoría de la ascensión de sesquióxidos (acumulación de hidróxidos de hierro y aluminio que ascienden por capilaridad desde la roca madre), y la teoría de la acumulación alóctona (el suelo se forma a partir de fuentes externas, entre ellas las aportaciones eólicas).

 

Las dos primeras hipótesis se descartaron por la diferente composición geoquímica en elementos traza entre los suelos rojos y la roca subyacente. La hipótesis de la aportación alóctona quedó reforzada al superponerse la señal geoquímica de los suelos con la del polvo africano.

 

Sin embargo, aunque el análisis de los suelos indica que el polvo africano es el principal contribuyente a la formación del paleosuelo, las rocas subyacentes también tienen una contribución, probablemente por medio del cuarzo residual.

 


 

Fuente: CSIC

 

Más información en Quaternary Science Reviews  

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