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Actualidad científica

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  • 18/10/2010

Biodiversidad

Ostras gigantes en Cádiz

Investigadores han descubierto ejemplares de ostra gigante en un volcán de fango en el golfo de Cádiz, refugio para especies en peligro de extinción.
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  • Imagen de la ostra gigante (Neopycnodonte zibrowii) descubierta.
    CRÉDITOS: IEO/UMA



La ostra gigante (Neopycnodonte zibrowii) es una especie prácticamente extinguida: se ha citado en cinco lugares del mundo en las dos últimas décadas. Un equipo interdisciplinar de investigadores del Departamento de Biología Animal de la Universidad de Málaga (UMA) y del Grupo de Geociencias Marinas del Instituto de Instituto Español de Oceanografía (IEO) han localizado un volcán de fango que acoge en su superficie una de las especies más singulares de ostra gigante.

La ostra gigante descubierta cuenta con una larga historia en el océano, ya que se conocen ejemplares fósiles de dicha especie de hace unos 60 millones de años. Si bien hace unos 25 millones de años formaron numerosas colonias en las proximidades del litoral, por alguna razón que aún se desconoce, migraron hacia aguas más profundas con el paso del tiempo, alejándose de esta manera de las principales corrientes marinas que sostienen las comunidades bentónicas.

"Esta especie parece tener una gran capacidad de adaptación a las diversas condiciones ambientales de los lugares en los que se asienta, donde soporta condiciones extremas de salinidad, oxigenación, corrientes, etcétera. Desapareció definitivamente de su hábitat natural hace unos dos millones de años, después de poblar extensas superficies del fondo marino", explican responsables del equipo de investigación. Este descubrimiento supone la cita de ostra gigante más meridional hasta la fecha en el océano Atlántico. Los científicos, acostumbrados a recoger en sus campañas oceanográficas abundantes restos de las conchas de esta ostra, se sorprendieron cuando, al muestrear la ladera norte del volcán de fango Hespérides, observaron que entre la fauna recogida aparecían algunos ejemplares vivos. Pero no sólo el hallazgo de ejemplares vivos supone un hecho singular, si no también la circunstancia especial en la que estos moluscos han formado sus colonias y el ambiente que han buscado para garantizar su supervivencia.

Las ostras gigantes se fijan en las paredes de substratos rocosos que forman cavidades (por ejemplo, cuevas y oquedades), buscando los techos o los relieves más recónditos. En concreto, los volcanes de fango no son los lugares más idóneos para disfrutar de un ambiente oxigenado que facilite la supervivencia. Por el contrario, son puntos calientes en los que las condiciones ambientales son extremas, dominados por la expulsión de metano que satura de gas los sedimentos marinos, lo que facilita su colonización por parte de numerosas asociaciones de bacterias consumidoras de este gas.


Fuente: IEO

Más información en Marine Biodiversity Records