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  • 05/07/2018

Astronomía

'Oumuamua es un cometa, no un asteroide

El primer visitante interestelar aparecido en el sistema solar insinúa su identidad.

Nature

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Recreación artística del objeto 1I/2017 U1, más conocido como 'Oumuamua. Un cuidadoso análisis de su trayectoria ha concluido que su interior probablemente esconda un núcleo helado, algo característico de los cometas. [1I/2017 U1ESO/M. Kornmesser]

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El primer visitante conocido procedente de más allá del sistema solar, un objeto rocoso bautizado como 'Oumuamua, parece ser un cometa helado, no un asteroide. Nuevas mediciones han ayudado a confirmar las primeras conjeturas sobre la composición de este intruso interestelar y, al mismo tiempo, podrían ayudar a los investigadores a identificar otros objetos similares en nuestro sistema planetario.

Una cuidadosa observación de la órbita de 'Oumuamua ha revelado que, mientras el objeto avanzaba a través del espacio, algo lo empujaba continuamente de una manera que no podía explicarse únicamente a partir de la atracción gravitatoria ejercida por el Sol y otros astros.

Tras analizar esas anomalías, los investigadores han concluido que el efecto probablemente se deba al calentamiento de hielo y la expulsión de gases, un proceso típico de los cometas. Pese a ello, 'Oumuamua nunca ha mostrado la majestuosa cola de gas y polvo («coma») típica de estos astros.

«Se trata de un cometa inusual, y eso es algo muy emocionante», señala Karen Meech, astrónoma de la Universidad de Hawái en Honolulu. Meech y sus colaboradores, dirigidos por Marco Micheli, de la Agencia Espacial Europea, publicaron hace unos días sus resultados en Nature.

El hallazgo respalda indicios previos que apuntaban a que 'Oumuamua tenía un núcleo helado y una envoltura exterior más cálida, indica Michele Bannister, planetóloga de la Universidad Queen de Belfast.

Mensajero lejano

'Oumuamua fue descubierto el 19 de octubre de 2017 con el telescopio PanSTARRS-1, en la isla hawaiana de Maui. En cuestión de horas, los astrónomos pudieron certificar que seguía una trayectoria distinta de la de cualquier otro cuerpo conocido, lo que sugería que se trataba de un intruso proveniente de más allá del sistema solar. En hawaiano, 'Oumuamua significa «mensajero llegado de lejos que arriba primero».

Sin embargo, cuando los científicos lo avistaron, el objeto ya había dejado atrás el Sol y se disponía a salir del sistema solar. Los telescopios de todo el mundo se afanaron por seguir a 'Oumuamua a medida que su imagen se hacía más tenue y desaparecía entre las estrellas. Y, dado que no se apreciaba en él la cola típica de los cometas, la mayoría lo consideró un asteroide interestelar. Otras observaciones, sin embargo, apuntaban a que el objeto podía tener un interior helado bajo su superficie deshidratada.

Gracias a las observaciones del telescopio Canadá-Francia-Hawái de Hawái, el VLT de Chile y el telescopio espacial Hubble, Micheli y su equipo lograron rastrear el camino seguido por el astro desde finales de octubre hasta principios de enero. Al trazar la posición de 'Oumuamua contra las estrellas, los científicos vieron que el objeto avanzaba de una manera que no podía explicarse únicamente por el tirón gravitatorio ejercido por el Sol, los planetas y otros cuerpos relevantes del sistema solar.

Un pequeño empuje

«A medida que se alejaba del Sol, se frenaba algo menos de lo que cabía esperar», señala Meech. La magnitud del efecto era diminuta, del orden de una milésima parte de la gravedad ejercida por la estrella.

Después de considerar varias posibilidades, los investigadores concluyeron que el fenómeno tenía que deberse a una emisión de gases similar a la que tiene lugar en los cometas. Cuando 'Oumuamua se acercó al Sol, comenzó a calentarse y su corazón helado empezó a derretirse. El gas liberado llegó a la superficie del cometa y fue expulsado hacia el exterior, lo que habría proporcionado un pequeño empuje al objeto.

La tasa de desgasificación inferida es pequeña en comparación con la que experimentan los cometas típicos, aclara Jessica Agarwal, astrónoma del Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar, en Gotinga. 'Oumuamua también emite relativamente pocos escombros, tal vez porque sus partículas de polvo son demasiado grandes y pesadas para que la débil expulsión de gases las transporte. Eso podría explicar por qué el astro nunca desarrollo la llamativa cola típica de los cometas.

Esa invisible emisión de gases puede que inspire a los astrónomos a la hora de buscar objetos similares en el sistema solar, aventura Henry Hsieh, experto en asteroides y cometas del Instituto de Ciencias Planetarias de Honolulu.

En el futuro, el Gran Telescopio de Sondeos Sinópticos, situado en Chile y con un inicio de operaciones previsto para 2022, podría detectar algunos de estos cometas furtivos. «Será una fábrica de descubrimientos y el instrumento más sensible del que dispondremos para detectar objetos interestelares", asegura Alan Fitzsimmons, astrónomo de la Universidad Queen de Belfastl. «Va a ser divertido.»

Alexandra Witze/Nature News

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Nature Research Group.

Referencia: «Non-gravitational acceleration in the trajectory of 1I/2017 U1 (‘Oumuamua)»; Marco Micheli et al. en Nature, publicado en línea el 27 de junio de 2018. 

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