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9 de Septiembre de 2020
Astronomía

Oxidación en la Luna

Se cree que no hay oxígeno libre en la Luna. Pero ahora se sabe que nuestro satélite cuenta con hematita, mineral de hierro consecuencia de la oxidación. En cuanto a de dónde ha salido el oxígeno necesario para ello, hay una clara sospechosa.

La hematita lunar se encuentra en zonas polares; aquí se ve marcada en rojo, de forma exagerada, la zona norte [Shuai Li, HIGP, Universidad de Hawai; NASA LRO WAC / ASU].

Los astrónomos no han podido dar hasta ahora con ningún indicio de que haya oxígeno libre en la Luna. Por lo tanto, tampoco debería haber sustancia alguna que se origine por una reacción con el O2. Pero ahora Shuai Li, de la Universidad de Hawai en Manoa, y sus colaboradores han establecido que eso es precisamente lo que pasa en los polos de la Luna, como explican en Science Advances. El mineral Fe2O3 es un óxido de hierro que se forma bajo la acción del oxígeno. Se lo conoce sobre todo en la forma de herrumbre.

En la Luna hay, sin duda, hierro metálico, pero no se conocía allí ninguna sustancia de ese material formada por oxidación. Las misiones Apolo tampoco captaron su presencia. Sin embargo, que tal cosa existe en la Luna lo han descubierto Shuai Li y sus colaboradores gracias al Cartógrafo Mineralógico Lunar. Este espectrómetro de la NASA fue lanzado al espacio a bordo de la sonda india Chandrayaan-1, ya en 2008, y representa la superficie lunar en luz visible e infrarroja.

En la cara de la Luna que mira a la Tierra, el equipo de Shuai Li encontró una señal de la hematita mucho mayor que en la otra cara. Esto da a entender que se formó por influjo de la Tierra. Los investigadores suponen que el oxígeno necesario procede de la atmósfera superior de la Tierra. El viento solar estaría soplándolo contra la superficie lunar, en la forma de oxígeno atómico, desde hace 2400 millones de años, siempre que nuestro satélite atraviesa la extendida cola del campo magnético terrestre.

La modesta cantidad de hematita presente en la cara oculta de la Luna tiene, según los investigadores, otro origen: «La pequeña cantidad de agua, menos de un 0,1 por ciento en peso, que se observa en las altas latitudes de la Luna fue posiblemente esencial para la formación de la hematita en la cara oculta», dice Li.

Karin Schlott

Referencia: «Widespread hematite at high latitudes of the Moon», de Shuai Li et al., en Science Advancesvolumen 6, número 36, eaba1940. 

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