5 de Mayo de 2022
Psicología

Para crecer, hay que arriesgarse a salir de la zona de confort

Lograr el crecimiento personal a menudo requiere experimentar situaciones incómodas. Si estas se buscan de manera activa, se favorece la motivación y la consecución de los objetivos.

Las actividades que resultan incómodas, como hablar en público, ayudan a aprender y crecer en el terreno personal. [RAPIDEYE/ GETTY IMAGES/ ISTOCK]

Sentir incomodidad puede advertirnos de situaciones peligrosas. Pero también puede suponer una buena señal. Con frecuencia, el malestar significa que se está progresando, informan en la revista Psychological Science las psicólogas Kaitlin Woolley y Ayelet Fishbach, de las universidades de Cornell y Chicago, respectivamente. Según han constatado en cinco experimentos con, en total, algo más de 2.000 participantes, buscar de manera activa salir de la zona de confort favorece el crecimiento personal, motiva el compromiso y aumenta la percepción de lograr los objetivos.

En una de las pruebas, solicitaron a los participantes que asistieran a un taller de improvisación para principiantes. A algunos de los más de 550 inscritos les explicaron de antemano que el objetivo del ejercicio consistía en hacerles sentir incómodos. Al resto se les indicó que la intención era que desarrollaran nuevas habilidades. A continuación, las investigadoras analizaron la grabación en vídeo de las improvisaciones con el fin de comprobar la perseverancia y disposición a asumir riesgos de los participantes: ¿en qué medida se soltaron y cuánto tiempo permanecieron voluntariamente sobre el escenario?

Según constataron, los sujetos a los que se les había explicado de manera específica que iban a ponerse en una situación incómoda mostraron una mayor perseverancia y  disposición para llegar a sus propios límites. Además, opinaban que habían alcanzado su objetivo. «Hicieron mayores progresos y aprendieron más», informa Woolley en un comunicado de prensa.

En otro experimento, las investigadoras solicitaron a cerca de 250 personas que escribieran en Internet sobre experiencias que les habían resultado emocionalmente estresantes. En esta ocasión, también explicaron a uno de los grupos que las sensaciones desagradables constituían el objetivo de la actividad que iban a emprender, además de ser una señal de que el ejercicio estaba funcionando. Estos participantes se mostraron más convencidos de que la experiencia les había ayudado a crecer en el terreno emocional. Asimismo, estaban más dispuestos a repetir la experiencia en comparación con los voluntarios del grupo de control. Las autoras obtuvieron resultados similares en otros experimentos ideados con el objetivo de enfrentar a los sujetos a tareas que les resultaban incómodas.

Para crecer personal y profesionalmente, hay que ponerse en situaciones que supongan un reto, afirma Woolley. «Cuando salimos de nuestra zona de confort, lo interpretamos como una señal de que hay que tener cuidado o parar. Pero para tener éxito, a veces también hay que correr riesgos».

Christiane Gelitz

Referencia: «Motivating personal growth by seeking discomfort». Kaitlin Woolley y Ayelet Fishbach, publicado en línea en Psychological Science, marzo de 2022.

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