18 de Septiembre de 2014
CONTAMINACIÓN

Plásticos en el Ártico

En el hielo residen billones de fragmentos diminutos que van liberándose al océano a medida el hielo se derrite.

El hielo del Ártico alberga trozos de nailon y polietileno. [Gordon Wiltsie, Getty Images]

Una cantidad incalculable de plásticos va a parar al océano cada año. Nadie sabe a ciencia cierta qué pasa con toda esa basura. Probablemente, gran parte de ella se degrada y se convierte en fragmentos diminutos, de un diámetro inferior a los cinco milímetros, que pueden atrapar contaminantes y que con frecuencia son ingeridos por animales marinos, entre ellos peces y crustáceos.

De modo inesperado, trillones de esas partículas terminan en el hielo marino del Ártico, según un artículo publicado hace pocos meses. El estudio encontró que el hielo marino contiene hasta 240 partículas de microplástico por metro cúbico, una densidad unas 2000 veces superior a la de las partículas que se ha calculado que flotan en el Gran mancha de basura del Pacífico. «Sabemos que en los océanos de todo el mundo hay microplástico, pero sorprende que se halle en tal abundancia en el hielo marino del Ártico», comenta Rachel Obbard, científica de materiales e ingeniera en el Colegio Dartmouth e investigadora principal del estudio. Cuando se forma hielo en la superficie del océano, atrapa todo lo que está flotando a su alrededor. Según ella, el proceso de congelación parece concentrar las partículas atrapadas, que de otro modo terminarían por hundirse hacia el fondo del mar.

En un principio, Obbard no se había propuesto examinar el hielo marino en busca de plástico. Su objetivo era otro: ella y un estudiante intentaban identificar algas en testigos de hielo recogidos en lugares remotos del océano Ártico. Pero cuando hizo derretir el hielo y filtró las muestras, encontró fragmentos de color azul, rojo, verde y negro. "Enseguida me saltaron a la vista esos objetos de colores brillantes" declara.

Mediante la extrapolación de los datos de las muestras, Obbard y sus colaboradores han estimado que se podrían liberar hasta siete billones de fragmentos de microplástico a medida que el hielo marino del Ártico se derrite a causa del cambio climático. Algunos investigadores apuntan que hacia el 2100 los veranos en el Ártico podrían transcurrir sin hielo. Otros proyectos indican que incluso podría suceder antes, dentro de la próxima década.

Más información en Earth’s Future

Fuente: Rachel Nuwer / Scientific American

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