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12 de Junio de 2019
Sueño

¿Por qué a veces nos dan espasmos cuando nos dormimos?

Alrededor del 70 por ciento de las personas experimentan espasmos musculares involuntarios y una cierta sensación de vértigo justo antes de quedarse dormidas. ¿Por qué?

A menudo experimentamos espasmos musculares involuntarios cuando nos encontramos en el proceso de quedarnos dormidos. Se trata de la llamada sacudida hípnica. [iStock/ Demaerre]

Dormir es el fenómeno más natural del mundo: uno se acuesta, pierde la consciencia  durante el sueño y la recupera a la mañana siguiente. La transición entre el estado de vigilia y el del sueño no depende de un simple interruptor, sino de un paso progresivo compuesto por diversas fases. Una región del tronco encefálico se encarga de controlar este proceso: la formación reticular. Esta controla el grado de actividad del cerebro y, al conciliar el sueño, envía cada vez más señales inhibidoras tanto «hacia arriba», a las áreas cerebrales, como «hacia abajo, a la médula espinal, de manera que los músculos del cuerpo se relajan.

Después de un día estresante, cuando el cerebro todavía se encuentra excitado, ese descenso del sistema nervioso ocurre con frecuencia de manera más descontrolada. Surgen estados intermedios, en los que la persona todavía se halla consciente, pero su percepción se encuentra obnubilada y entremezclada con fantasías. La medición de las ondas cerebrales revelan que no se trata de una fase del sueño usual, sino de una incursión distorsionada en el sueño profundo. En este estado, que recibe el nombre de hipnagógico, acontecen los espasmos musculares involuntarios.

En 1959, el científico Ian Oswald, de la Universidad de Oxford, investigó estos movimientos bajo lupa. Constató que las llamadas sacudidas hípnicas se originaban con mayor frecuencia en personas tensas; a menudo también como reacción a un ruido. En las mediciones de la actividad eléctrica cerebral se observaban mayores alteraciones durante el movimiento, por lo que los investigadores concluyeron que los espasmos se debían probablemente a los nervios sobreexcitados que se encuentra en la formación reticular. El funcionamiento defectuoso de esta área de control se expande en este caso como ondas excitariorias en otras regiones del cerebro y provoca en el centro de control la tensión de los músculos. Esta interpretación también la apoya el hecho de que algunas personas, junto a las sacudidas, perciban destellos de luz luminosos o ruidos de estallido.

A menudo, los afectados explican que poco antes de la sacudida han tenido la sensación de caerse. Este es el punto de partida de una segunda teoría: el cerebro informa sobre la posición del cuerpo no solo a través del sistema vestibular en el oído interno, sino también recibe constantemente esa información a través de los músculos. Al conciliar el sueño, se «aflojan» los músculos (por ejemplo, cuando la cabeza del durmiente que está sentado en el sofá se cae en dirección al pecho). En el estado hipnagógico, la región cerebral encargada del equilibrio permanece demasiado tiempo despierta, percibe ese relajamiento como una pérdida de control y, a consecuencia, intenta corregir el cuerpo que, supuestamente, ha perdido el equilibrio.

Ralf Strobel

Referencia: «Sudden bodily jerks on falling asleep». Ian Oswald en Brain, vol. 82, n.o 1, págs. 92-103, 1959.

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