16 de Noviembre de 2016
Neurobiología

¿Por qué el estrés aumenta el riesgo de abuso del alcohol?

Describen en ratas estresadas los mecanismos neurobiológicos que llevan a beber más alcohol en situaciones estresantes.

La imagen muestra las neuronas de dopamina (verde) en el circuito del centro de recompensa (rojo) de una rata. [John Dani / Escuela de Medicina Perelman, Universidad de Pensilvania]

Sea una experiencia traumática en la infancia, la pérdida del empleo o una separación: las situaciones estresantes pueden llevar al abuso del alcohol. Hasta ahora no se sabía exactamente en qué áreas del cerebro actúa el estrés antes de que la persona empiece a beber en exceso. Un estudio llevado a cabo por investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pensilvania acaba de demostrar en ratas cómo el estrés afecta el metabolismo de ciertos neurotransmisores y la relación que existe entre el estrés y el consumo excesivo de alcohol.

Para estresar a los roedores, los científicos los encerraron durante una hora en un recipiente transparente. Después de unas quince horas, evaluaron las consecuencias a largo plazo de esta experiencia; también ofrecieron alcohol a los animales. Observaron que los múridos estresados bebían más alcohol que sus congéneres relajados del grupo de control. Incluso tres semanas después de la situación estresante seguían consumiendo entre un 7 y un 10 por ciento más de bebida alcohólica.

Al estudiar en detalle los procesos químicos que sucedían en el cerebro de las ratas, los investigadores descubrieron una interacción entre el estrés y el centro de recompensa. Por lo general, el consumo de etanol favorece la liberación de dopamina, ya que  aumenta la tasa de actividad de las neuronas dopaminérgicas alojadas en el área tegmental ventral. Sin embargo, la liberación de dopamina había mermado en los animales estresados, por lo que debían beber más cantidad de alcohol para poner en marcha su centro de recompensa.

La función del neurotransmisor GABA

Los científicos descubrieron, asimismo, que las neuronas que estimulaban la liberación de dopamina no estaban directamente influenciadas por las hormonas del estrés; al parecer, se alteraba previamente el metabolismo del neurotransmisor inhibidor ácido gamma-aminobutírico (GABA). De repente, este neurotransmisor activaba la transmisión de información entre las células en lugar de inhibirla. La disminución de la liberación de dopamina aumentaba la necesidad que sentían los múridos de beber más alcohol.

«Esta línea de investigación tiene implicaciones para las personas con trastorno de estrés postraumático, ya que presentan un mayor riesgo de abuso de alcohol y drogas», afirma John Dani, autor principal del trabajo. El equipo prevé estudiar, junto con otros investigadores, compuestos que normalicen la actividad de las neuronas en el sistema de recompensa con el fin de ayudar a controlar el consumo excesivo de alcohol.

Más información en Neuron

Fuentes: Spektrum.de/ Marie-Thérèse Fleischer y Universidad de Pensilvania

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