2 de Marzo de 2018
Etología

¿Por qué se «divorcian» las parejas de aves?

Algunas especies muestran este comportamiento para asegurar su éxito reproductivo.

Al igual que los humanos, los herrerillos comunes a veces se «divorcian». [Fabrizio Moglia, Getty Images]

Los humanos no son los únicos animales que se divorcian; algunas aves también muestran ese comportamiento. Un estudio reciente revela por qué las parejas de una de esas especies, el herrerillo común, rompen a veces su vínculo.

Cuando los ornitólogos hablan de «divorcio» en las aves, se refieren a que ambos miembros de una pareja reproductora sobreviven hasta la siguiente temporada de reproducción pero terminan emparejándose con nuevos compañeros, en lugar de volver a juntarse con el mismo. Las garzas azules se divorcian después de cada temporada de reproducción, y los pingüinos emperador lo hacen alrededor del 85 por ciento de las veces. Por el contrario, solo el 9 por ciento de los ánades reales muestran esa conducta, y los albatros casi nunca se separan. Numerosos investigadores se han interesado en el efecto de las separaciones sobre el éxito reproductivo, pero hasta ahora pocos se han centrado en el proceso en sí.

La ecóloga Carol Gilsenan, del Instituto Max Planck de Ornitología, y sus colaboradores estudiaron cientos de herrerillos comunes durante ocho años mediante el empleo de cajas nido en un bosque protegido en el sur de Alemania. En sus hallazgos, publicados en Animal Behaviour, el 64 por ciento de las parejas reproductoras se separaron durante el estudio, a pesar de que las que permanecieron juntas produjeron más huevos y sacaron adelante a más crías. Si los dos miembros de una pareja regresaban a su antiguo territorio más o menos a la vez, era más probable que se volvieran a juntar; si lo hacían en momentos diferentes, tendían a separarse.

«Si uno se presenta pronto, no puede darse el lujo de esperar», explica Gilsenan. «Podría ser que el antiguo compañero estuviera herido o incluso muerto. Si aguarda a que regrese, tal vez pierda una oportunidad de crianza, por lo que debe emparejarse de nuevo». La mortalidad adulta en los herrerillos comunes es extremadamente alta (alrededor del 50 por ciento). Por lo tanto, el ave que regresa primero tiene más probabilidades de reproducirse si busca un nuevo compañero que si se arriesga a esperar y pierde la oportunidad de emparejarse. Las aves parecen simplemente calcular las probabilidades.

Los investigadores también descubrieron que si las parejas mantenían el contacto fuera de la temporada de cría tenían más probabilidades de sincronizar la vuelta y, por lo tanto, de mantenerse fieles entre sí.

Josh A. Firth, zoólogo de la Universidad de Oxford, que no participó en el estudio, opina que este análisis descarta aparentemente otras posibles causas del divorcio entre las aves, como las bajas tasas de éxito reproductivo, la infidelidad y la compatibilidad genética o conductual. «En las poblaciones de animales silvestres el divorcio puede estar causado por efectos secundarios, casi por accidente», apunta.Sean Bailly / Pour la Science

Jason G. Goldman / Scientific American

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Scientific American.

Referencia:  «Difference in arrival date at the breeding site between former pair members predicts divorce in blue tits». Carole Gilsenan et al. en Animal Behaviour, vol. 133, págs. 57-72, noviembre de 2017.

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