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19 de Noviembre de 2019
Geofísica

¿Por qué se hunde Venecia?

En las inundaciones que golpean la ciudad de la laguna, cada vez más frecuentes, desempeña un papel importante el descenso del terreno, que acelera los efectos de la subida del nivel del mar; pero este, y en parte aquel, se deben a acciones humanas.

El suelo de Venecia se hunde y el calentamiento global hace que suba el nivel del mar: la ciudad corre el riesgo de inundarse más y más [Paolo da Reggio/ commonswiki].

También este año han sufrido la laguna véneta y la ciudad de Venecia una acqua alta excepcional. En la noche del 12 de noviembre, el agua alcanzó en la Punta della Salute una altura de 187 centímetros. Tras los 194 centímetros del aluvión de 1966, es la segunda marca más alta de la historia de la ciudad. Es excepcional, sin duda, pero cada vez lo es menos, visto que con el paso del tiempo es un fenómeno que se repite cada vez más frecuentemente.

Así, la Serenissima, tras haber atravesado siglos de esplendores, conflictos y pestilencias, se asoma al nuevo milenio descubriéndose vulnerable a la marea alta. No son solo los vientos y las mareas los que ponen de rodillas a la ciudad con una frecuencia cada vez mayor, ni la subida del nivel del mar. Le toca un papel importante a la subsidencia, es decir, al hundimiento del terreno, que puede ser natural o debido a las actividades humanas.

En la naturaleza, la subsidencia se debe principalmente a tres fenómenos: el primero, la compactación de sedimentos finos, geológicamente jóvenes, comprimibles; el segundo, los movimientos tectónicos, es decir, los desplazamientos de la corteza terrestre ligados al movimiento de las placas continentales; y el tercero, el ajuste de la corteza terrestre cuando se funden grandes masas de hielo.

Pietro Teatini, que enseña Construcción Hidráulica en la Universidad de Padua, explica que «en la costa padano-véneta la componente natural más importante es la compactación de los terrenos más superficiales, depositados en los últimos 11.000 años». Se trata de sedimentos producidos en gran parte por los glaciares que invadieron los valles alpinos durante la última glaciación y que fueron transportados por los ríos hacia el antiguo mar Adriático. La laguna de Venecia se formó hará 6000 o 7000 años, cuando el mar inundó finalmente el Alto Adriático, que durante mucho tiempo, más o menos hasta la altura de la actual Pescara, no estuvo cubierto de agua (durante la última glaciación habría sido posible ir caminado desde los Abruzos, por el centro de la bota, hasta Croacia). En pocas palabras: bajo la laguna hay casi mil metros de sedimentos delicados que todavía se están consolidando, a un ritmo de entre un milímetro y milímetro y medio al año.

Más recientemente, la obra de la naturaleza fue sobrepasada por la de los seres humanos, sobre todo en un plazo de tiempo muy breve, un abrir y cerrar de ojos en la escala de los tiempos geológicos. La mayor parte de la subsidencia se ha producido sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial, y en particular en la zona industrial de Marghera; la causa fue un drenaje masivo de los acuíferos. Entre 1950 y 1970, el descenso medio del suelo en la zona veneciana fue de cerca de 12 centímetros. En los años setenta, la extracción de agua cesó, gracias a la atención prestada al problema tras la inundación de 1966. Desde entonces, en el hundimiento ha vuelto a predominar el fenómeno natural.

O, al menos, así es en el centro histórico de Venecia. Pero «otra cosa es lo que se refiere al nivel de la Laguna, donde, principalmente en la parte norte, es posible que todavía se efectúen algunas extracciones que podrían contribuir a la subsidencia, aunque modestamente», explica Teatini. Entonces, ¿en qué medida ha contribuido la subsidencia a la subida del nivel del mar medida en Venecia?

«Hay algunas estimaciones que permiten calcular un valor medio, para el centro histórico entero, de qué parte de la pérdida de cota de Venecia se debe a la subsidencia natural, cuál a la antrópica y cuál al ascenso del nivel del mar por causas climáticas», sigue explicando Teatini. «En total, la ciudad ha perdido en el último siglo 26 centímetros, de los cuales alrededor de 12 se deben al ascenso del nivel del mar como consecuencia del cambio del clima, alrededor de 6 a la subsidencia natural y alrededor de 8 a la antrópica, en particular por el drenaje de los acuíferos».

La subsidencia natural no es un proceso que pueda limitarse hoy fácilmente en el centro histórico, ya que sobre la componente natural no se puede intervenir. «Eso sí, hay algunos efectos de subsidencia localizada que se manifiestan cuando se interviene sobre los inmuebles urbanos y los canales de la ciudad. Lo que habría que intentar hacer en esos casos es recuperar la elevación perdida en el pasado», dice Teatini.

Ahora preocupa, sobre todo, el futuro. En un estudio publicado en Scientific Reports, Luigi Tosi, del Instituto de Ciencias del Mar de Venecia, explica que, si se toma en cuenta un escenario de emisiones moderadas (el A1B del IPCC) y se suma la subsidencia actual, la subida del nivel del mar debería de estar entre los 17 y los 53 centímetros en 2100. «Esto quiere decir que la elevación del suelo del centro histórico, que emerge solo 90 centímetros sobre el nivel medio del mar, se reducirá drásticamente. En consecuencia, la frecuencia de los episodios de acqua alta, es decir, de mareas superiores a 110 centímetros, aumentará y los episodios podrían ocurrir entre 20 y 250 veces al año».

El estudio de un grupo de investigadores publicado recientemente en la revista científica Water es más preocupante, entre otras cosas porque, basándose en mediciones con el GPS, estima que la subsidencia natural es de 3,3 milímetros al año: «estimamos que a fines de este siglo el calentamiento global, que causa el aumento del nivel del mar, y la subsidencia, que acelera sus efectos, harán que el nivel medio de las aguas crezca en Venecia entre 60 y 82 centímetros con respecto al actual. Esto, sumado a las mareas, haría que hubiese acque alte de más de 2,5 metros. Los episodios de hoy podrían ser la normalidad de dentro de 80 años».

Jacopo Pasotti

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Le Scienze.

Referencia: «Natural Variability and Vertical Land Motion Contributions in the Mediterranean Sea-Level Records over the Last Two Centuries and Projections for 2100»,  de Antonio Vecchio et al., en Water, 201911(7), 1480.

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