13 de Marzo de 2014
MICROBIOLOGÍA

¿Por qué se pudre la fruta?

Un modelo matemático demuestra la hipótesis de que los microorganismos producen compuestos de mal sabor para que los animales no arrebaten su comida.

La pudrición de los alimentos representaría una estrategia de defensa de los microorganismos frente a los animales. [Wikimedia Commons]

Más de una vez hemos mordido una fruta podrida y la hemos arrojado a la basura con disgusto. Algunos científicos piensan que se trata de una estrategia de defensa que poseen los microorganismos para librarse de nosotros. La idea, propuesta hace casi 40 años pero aún no demostrada del todo, sostiene que las bacterias y los hongos estropean los alimentos para mantener lejos a los animales de gran tamaño, como los humanos, e impedir que les arrebaten su sustento. Ahora, un nuevo estudio ha reforzado esta hipótesis mediante un modelo matemático.

El ecólogo Daniel Janzen, entonces en la Universidad de Michigan, propuso tal idea en 1977. Argumentó que los microorganismos no surgen de la nada para estropear los alimentos, sino que han evolucionado para hacerla poco apetecible para los grandes animales (por ejemplo, mediante la producción de compuestos de mal sabor) y poder conservarla para sí mismos. Las frutas se pudren, las semillas adquieren moho y la carne se estropea porque esa es la manera que tienen los microbios para competir con los organismos de mayor tamaño.

En 2006, cuatro científicos trataron de construir la teoría de Janzen en un modelo matemático, pero se toparon con varias dificultades. Descubrieron que si los microbios dedicaban un esfuerzo extraordinario en estropear la comida para que no se la llevaran los animales, serían vencidos y desplazados por otros microorganismos que, sin esfuerzo alguno, cosecharían el fruto de los primeros. Concluyeron entonces que si bien la idea de Janzen sonaba plausible, era poco probable que resultara cierta. El sabor repugnante de una fruta podrida, a su juicio, era un efecto fortuito de su descomposición por los microbios.

Ahora, algunos de los autores de ese modelo han retomado el tema, pero han cambiado un supuesto fundamental: «En nuestro modelo inicial casi cualquier microbio podía llegar a cualquier parte», comenta David Wilkinson, de la Universidad John Moores de Liverpool y uno de los autores. Ello significaba que cualquier fruta podrida sería colonizada por todos los tipos de microorganismos posibles. En esas condiciones, los microbios que hubieran evolucionado para estropear la comida siempre presentarían una desventaja con respecto a otros que se aprovecharían de los beneficios sin tener que invertir ningún esfuerzo ellos mismos, que acabarían entonces imponiéndose.

El nuevo modelo difiere en que los microorganismos no avanzan tan fácilmente y predice que incluso en el caso extremo de que la pudrición conlleve un elevado coste, los microbios siguen manteniéndose y resultando viables. En esencia, el modelo ofrece la posibilidad más realista de que si el microorganismo que pudre la comida llega primero al manjar, puede mantener a todos los demás acorralados. Por tanto, siempre y cuando haya suficiente alimento, prosperará.

Wilkinson advierte que todavía se necesita demostrar con experimentos los supuestos del nuevo modelo. Sugiere que los biólogos deben tratar de averiguar qué microorganismos llegan a una fruta o un animal muerto a lo largo del tiempo. Reconoce que la tarea no resultará fácil, por lo que apunta a la posibilidad de emplear métodos moleculares.

Sin embargo, algunos autores opinan que incluso entonces será difícil demostrar que la estrategia de los microbios vaya dirigida realmente contra los animales grandes, ya que también podrían estar tratando de repeler a otros microorganismos.

Más información en Proceedings of the Royal Society B

Fuente: Science

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