Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

  • 17/10/2018 - astronomía

    Pero ¿cómo se forman realmente los planetas?

    Como un coche que pesa el doble que el acero con que lo hicieron, los exoplanetas tienen una masa mucho mayor que el material del que surgen. Este nuevo hallazgo pone en entredicho las teorías de la formación planetaria.

  • 17/10/2018 - Comportamiento

    Por qué vivir en pareja engorda

    Los hábitos comunes que se adquieren durante la convivencia son los responsables del aumento de peso.

  • 16/10/2018 - astronomía

    Grandes penitentes de Europa

    Recuerdan a los nazarenos de una procesión, con sus ropas blancas y sus capirotes. Son unas agudas cuchillas de hielo que se juntan a cientos en neveros o campos de hielo. Y no las hay solo en la Tierra.

  • 16/10/2018 - Nutrición

    Aquello que comemos puede afectar a nuestros bisnietos

    En ratones, la sobrealimentación de los progenitores promovería la aparición de conductas de drogadicción e induciría cambios metabólicos característicos de la obesidad en sus descendientes. Los efectos se observarían a lo largo de tres generaciones.

  • 15/10/2018 - Astronomía

    El telescopio Hubble deja de tomar datos tras un fallo mecánico

    Un problema en uno de los giroscopios ha obligado a suspender temporalmente las operaciones del veterano observatorio espacial.

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Noticias
  • 04/05/2018

BIOLOGÍA VEGETAL

¿Por qué son tan sensibles las plantas a la gravedad?

La explicación radica en el singular comportamiento de los estatolitos, el sistema celular que permite detectar con precisión la inclinación de la planta.

PNAS

Menear

Los depósitos de estatolitos (gránulos de almidón microscópico) de las células permiten a la planta detectar la gravedad. Gracias a ello, los coleóptilos (hojas embrionarias) de trigo recuperan la posición vertical después de ser inclinados (inserto).

Si uno inclina una planta, esta corregirá su crecimiento para volver a extenderse verticalmente. Pero ¿cómo dectecta la planta la inclinación? Se sirve de «clinómetros» celulares, unas células llenas de gránulos microscópicos de almidón denominados estatolitos. Un grupo de ellos se acumula en el fondo de las células y proporciona un punto de referencia para guiar el crecimiento: al modificar la distribución de la hormona de crecimiento, la planta puede volver a la posición vertical.

Pero resulta un misterio la extrema sensibilidad de las plantas a la gravedad, incluso para las inclinaciones más pequeñas. A priori, se podría pensar que los grupos de estatolitos constituyen una herramienta poco eficaz. La fricción y los atascos que se producirían entre los gránulos restringirían el flujo de estos, lo que llevaría a que el sistema granular dejara de funcionar por debajo de un ángulo crítico. Sin embargo, los estatolitos ofrecen una precisión sorprendente.

Investigadores del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS), el Instituto Nacional para la Investigación Agronómica y la Universidad Clermont Auvergne se asociaron para resolver esta paradoja. En primer lugar, observaron el movimiento de los estatolitos en respuesta a una inclinación y descubrieron que estos no se comportan como un medio granular clásico, sino que se desplazan y fluyen en la célula independientemente del ángulo de inclinación que se les impone. Igual que un líquido, la superficie de los depósitos de estatolitos siempre recupera la horizontalidad. Pero ¿cómo logran las células hacer fluir los grupos de estatolitos?

Para explicar ese comportamiento, los investigadores desarrollaron un sistema similar a los estatolitos de las células vegetales, el cual consistía en microperlas dispuestas en el interior de células artificiales del mismo tamaño. La comparación entre ambos sistemas les llevó a la conclusión de que la fluidez conjunta de los estatolitos se deriva del movimiento de cada uno de ellos por separado. Los «motores» moleculares de la célula los agitan constantemente, lo que les permite no quedar atascados. Ello confiere al sistema, a largo plazo, propiedades cercanas a las de un líquido. Este comportamiento resulta esencial para la planta, ya que le permite reaccionar ante las más pequeñas inclinaciones, a la vez que su crecimiento no se ve afectado por las sacudidas que pueda provocar el viento.

El trabajo ayuda a entendrer por qué las plantas son tan sensibles a la gravedad porque contribuye a explicar el moviemiento de los estatolitos. Aunque todavía se necesitan más estudios para comprender cómo la planta detecta la posición de estos, los hallazgos podrían dar lugar a aplicaciones industriales inspiradas en ellos, como el desarrollo de clinómetros diminutos y robustos que ofrezan una alarnativa a los giroscopios o los acelerómetros utilizados en la actualidad.

Fuente: CNRS

Referencia: «Gravisensors in plant cells behave like an active granular liquid», Antoine Bérut et al. en PNAS, publicado en línea el 30 abril de 2018.

Artículos relacionados