Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

13 de Noviembre de 2013
NEUROCIENCIA

Párkinson por sustancias orgánicas

Descubren en insectos que una sustancia del moho puede producir alteraciones motoras.

El reciente estudio revela que el compuesto orgánico volátil 1-octeno-3-ol, también conocido como alcohol de los hongos, puede causar trastornos del movimiento en la mosca de la fruta similares a los que se han observado en presencia de pesticidas. Al parecer, la sustancia orgánica afecta a genes relacionados con la dopamina, de manera que provoca la degeneración de las neuronas y causa síntomas similares al párkinson. [Wikimedia Commons / Aka]

La enfermedad de Parkinson, uno de los trastornos del movimiento más comunes, puede deberse a factores hereditarios, pero también a causas ambientales como las sustancias químicas artificiales, entre ellos, los pesticidas. En fecha reciente, investigadores de las universidades Rutgers y Emory han descubierto que una sustancia orgánica segregada por los hongos puede producir síntomas relacionados con el párkinson y otras enfermedades neurodegenerativas, al menos en los insectos.

Los investigadores expusieron a moscas de la fruta (Drosophila melanogaster) a aire que contenía una pequeña concentración de 1-octeno-3-ol (compuesto orgánico producido por los hongos). Esta sustancia alcohólica produce, entre otros, el olor rancio en los espacios húmedos. Al cabo de 24 horas, las moscas confinadas al entorno con aire contaminado volaban más lentamente y de manera descoordinada en comparación con sus compañeras que no habían pasado por la misma experiencia. Además, murieron antes.

Disminución de la dopamina

Los movimientos lentos son uno de los síntomas principales del párkinson, característica que se relaciona en los humanos con la pérdida de neuronas encargadas de producir dopamina. El cerebro de las moscas afectadas también mostraba dicho efecto neurodegenerativo: los investigadores resgistron en su cerebro una menor cantidad de neuronas dopaminérgicas. Al parecer, el compuesto orgánico 1-octeno-3-ol perjudicaba el sistema dopamegico, en especial si los insectos se encontraban genéticamente predispuestos para el trastorno neurodegenertivo.

Según señalan los autores, si bien otros estudios indican que la enfermedad de Parkinson aumenta en las zonas rurales, donde se suele atribuir a la exposición a pesticidas, estos entornos presentan asimismo una elevada presencia de mohos y otros hongos.

«Nuestro trabajo sugiere que 1-octeno-3-ol también podría estar relacionado con la enfermedad [párkinson], en particular para las personas con una predisposición genética a la misma. Hemos abierto a los epidemiólogos algunos nuevos caminos para explorar», apunta Arati Inamdar, una de las autoras del estudio. Entre otros asuntos, resta por descubrir el nivel de concentración necesario para que esta sustancia pueda suponer un riesgo de padecer párkinson en los humanos.

Más información en PNAS

Fuentes: Gehirn und Geist/ Universidad Rutgers

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.