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12 de Marzo de 2015
NEUROLOGÍA

Proteína para el aprendizaje espacial

Hallan en ratones que la proteína BAI1 ejerce una función destacada en la recordación espacial y la plasticidad sináptica del hipocampo.

El inhibidor de la angiogénesis específico del cerebro 1 (BAI1) es muy activo en el hipocampo, una región cerebral crítica para el aprendizaje y la memoria. [Wikimedia Commons/ Henry Vandyke Carter]

La proteína BAI1 (por sus siglas en inglés de «inhibidor de la angiogénesis específico del cerebro 1»), que se relaciona con la inhibición del crecimiento tumoral, también ejerce una función importante para la memoria y el aprendizaje espacial. Un grupo dirigido por Erwin van Meir, de la Universidad Emory, ha comprobado en ratones carentes del gen BAI1 que presentaban graves alteraciones para recordar dónde estaban. «Ya que BAI1 es muy activo en el hipocampo, región cerebral crítica para la memoria y el aprendizaje, decidimos centrarnos en el rendimiento que los ratones modificados genéticamente mostraban en tareas de recordación dependientes del hipocampo», explica van Meir.

Dificultades para memorizar

Los investigadores observaron que el cerebro de estos múridos transgénicos presentaba una anatomía normal: no desarrollaba tumores de manera más rápida de lo habitual; tampoco apreciaron variaciones en los vasos sanguíneos cerebrales, fenómeno que los autores relacionaban, en un inicio, con BAI1. En cambio, los ratones manifestaban problemas de memoria espacial. En concreto, no conseguían aprender y recordar la localización de una plataforma oculta bajo el agua (laberinto acuático de Morris), prueba que, por lo general, los roedores resuelven con facilidad. Ahora bien, si la plataforma se encontraba a la vista, los animales lograban con éxito su misión, lo que indica que ni la visión ni la función motora estaban afectadas.

Plasticidad sináptica alterada

En una aproximación más detallada de las neuronas que no expresaban la proteína BAI1, los investigadores encontraron que esas células nerviosas presentaban cambios en la potenciación y depresión a largo plazo, es decir, en el modo en que las neuronas respondían a los patrones de las señales eléctricas entrantes. «Tradicionalmente se ha relacionado la potenciación a largo plazo con el aprendizaje», señala Donald Rainnie, otro de los autores del estudio. «No obstante, hemos visto que en estos ratones el equilibrio entre la potenciación y depresión a largo plazo se encuentra alterado. Esa modificación puede provocar los problemas en la memoria espacial».

Según los autores, el hallazgo puede contribuir al desarrollo de tratamientos para trastornos neurológicos, entre ellos el autismo, ya que BAI1 forma parte de una red proteica reguladora relacionada con dicho trastorno.

Más información en Journal of Clinical Investigation

Fuente: EurekAlert!

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