26 de Abril de 2022
Exploración espacial

¿Próxima parada, Urano?

El planeta helado encabeza la lista de prioridades para la próxima gran misión de la NASA, según un informe elaborado por un influyente panel de planetólogos.

Urano fotografiado por la sonda Voyager 2. Un influyente panel de planetólogos de Estados Unidos concede máxima a prioridad a una misión que envíe una sonda a Urano. [NASA/JPL]

El planeta Urano, ignorado durante mucho tiempo, podría recibir una visita por primera vez en décadas. La NASA debería enviar una misión «insignia» (los proyectos más ambiciosos en cuanto a tamaño, coste y capacidad, con un presupuesto de más de 1000 millones de dólares) para estudiar el planeta gigante, de acuerdo con un nuevo informe de un panel de planetólogos de EE.UU. La agencia espacial casi siempre sigue los consejos de ese grupo.

La misión a Urano sería la primera desde que la Voyager 2 sobrevoló el cuerpo helado en 1986. La expedición podría revelar cómo se formaron y evolucionaron el planeta, sus anillos y sus lunas a lo largo de miles de millones de años.

«Será una misión absolutamente transformadora», asegura Amy Simon, planetóloga del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA que trabajó en el informe del 19 de abril, publicado por las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de EE.UU. Urano está lleno de misterios científicos; por ejemplo, no sabemos por qué gira casi «tumbado» o cómo desarrolló un campo magnético complejo. En términos más generales, el estudio de Urano podría proporcionar información sobre los planetas que orbitan alrededor de otras estrellas: de los más de 5000 exoplanetas conocidos, los más comunes son del tamaño de Urano.

Algunos planetólogos han pedido recientemente a las agencias espaciales que envíen una gran misión a Urano o Neptuno, que también fue visitado por última vez por la Voyager 2, en 1989. Ambos planetas son «gigantes de hielo», formados por grandes cantidades de material helado que se arremolina alrededor de un pequeño núcleo rocoso. Pero Neptuno no pasó el corte y no aparece en el informe. «Urano quedó por encima porque ya es viable desde el punto de vista tecnológico», explica Simon.

Una misión a Urano podría lanzarse a bordo de un cohete comercial Falcon Heavy, un tipo de vehículo de lanzamiento que ya está operativo. El lanzamiento podría llegar en 2031, la primera fecha para la que sería posible diseñar y construir una nave espacial, si estuviese financiada al cien por cien. Una misión a Neptuno, que está más lejos de la Tierra que Urano, probablemente requeriría un cohete más grande, como el Sistema de Lanzamiento Espacial de la NASA, que aún no ha llevado a cabo su primer vuelo.

El informe propone una misión que dejaría caer una sonda sobre Urano, para explorar misterios como qué impulsa los potentes vientos que soplan en su atmósfera, compuesta de hidrógeno, helio y metano. Mientras, la nave principal pasaría años girando alrededor del planeta, realizando observaciones sobre aspectos como el campo magnético que seguramente provoca las brillantes auroras de Urano. «Estamos hablando de una misión para estudiar todo el sistema de Urano», subraya Mark Hofstadter, planetólogo del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA.

La misión exploraría algunas de las 27 lunas conocidas de Urano, tal vez Titania y Oberón, que son lo suficientemente grandes como para albergar agua bajo sus superficies heladas, o el satélite cubierto de cráteres Puck. En conjunto, el orbitador y la sonda «proporcionarán una notable cantidad de nueva ciencia», opina Heidi Hammel, vicepresidenta científica de la Asociación de Universidades para la Investigación en Astronomía de Washington D.C. «Y podría seguir y seguir.»

Planeta gigante, precio enorme

Si la NASA decide enviar una misión a Urano, lo que podría costar hasta 4200 millones de dólares, quizá encuentre un socio en la Agencia Espacial Europea (ESA). En 2021, la ESA publicó un estudio de priorización a largo plazo que incluía una propuesta de que la agencia se asociara con otra agencia espacial para estudiar un planeta gigante helado.

«La pregunta clave es si hay margen en los presupuestos nacionales y en el programa científico de la ESA para una colaboración ambiciosa», destaca Leigh Fletcher, planetóloga de la Universidad de Leicester. «Tendremos que esperar a ver.»

El nuevo informe de EE.UU. cubre muchos aspectos de la exploración planetaria y es probable que guíe las decisiones de la NASA y la Fundación Nacional de Ciencias de ese país en los próximos años. Después de Urano, su segunda mayor prioridad para una misión insignia planetaria es una sonda a la luna Encelado de Saturno, que tiene columnas de agua que brotan de un océano enterrado. Esa misión enviaría un módulo de aterrizaje a la superficie de Encelado para recoger el material depositado por una de las columnas y buscar indicios de vida.

Vigilancia de rocas espaciales

Por primera vez, el informe analizó los preparativos de la NASA para defender la Tierra de los asteroides. Aconseja a la agencia que lance lo antes posible una misión para detectar asteroides cercanos a la Tierra, un proyecto que la NASA ha decidido retrasar dos años, hasta 2028, para ahorrar dinero.

Y el informe destaca el pésimo estado de la igualdad y la inclusión en la ciencia planetaria de EE.UU. Señala que los científicos de grupos raciales y étnicos minoritarios se enfrentan de manera rutinaria a la discriminación, y que el liderazgo de las misiones planetarias no refleja la diversidad que debería. Solo el 5 por ciento de los científicos que propusieron a la NASA ese tipo de misiones entre 2014 y 2020 se identificaron como pertenecientes a una comunidad subrepresentada. La última década, sentencia el informe, ha visto «una sorprendente falta de cambio».

Alexandra Witze/Nature News

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con el permiso de Nature Research Group.

Referencia: «Origins, worlds, and life: A decadal strategy for planetary science and astrobiology 2023-2032». Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de EE.UU., 2022.

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