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14 de Noviembre de 2019
Cáncer

¿Puede el carbunco ayudar en el tratamiento contra el cáncer de vejiga?

La unión de la toxina bacteriana a una proteína permitiría su entrada en las células tumorales, hecho que ocasionaría su muerte.

El nuevo método ha demostrado su efectividad en cultivos de células cancerosas de origen humano, canino y murino. Asimismo, la toxina modificada redujo el tamaño tumoral en perros enfermos. En la imagen, microfotografía de la bacteria Bacillus anthracis responsable de la secreción de la toxina del carbunco. [Wikimedia Commons]

Tratar el cáncer de vejiga no siempre resulta una empresa fácil, pues tras la cirugía, el tumor reaparece en el 70 por ciento de los pacientes. Ahora, a fin de resolver este problema de salud, Rubén C. Aguilar y su equipo, de la Universidad de Purdue en Indiana, junto con otros científicos estadounidenses, proponen una estrategia terapéutica que combina el uso de la toxina de la bacteria del carbunco (Bacillus anthracis), a menudo denominado indebidamente «ántrax», y la proteína factor de crecimiento epidérmico (EGF, por sus siglas en inglés).

En su trabajo, publicado por la revista International Journal of Cancer, los investigadores aprovecharon ciertas características de las células cancerosas. A diferencia de las células normales que forman el tejido epitelial de la vejiga urinaria, las tumorales carecen de la protección de las células paraguas, secretoras de moléculas que impiden el paso de toxinas al torrente sanguíneo. Es decir, permanecen en contacto directo con la orina. Asimismo, este tipo de cáncer expresa en su superficie receptores que permiten la entrada del EGF al interior celular.

Por consiguiente, los autores unieron el EGF a la toxina del carbunco. En cultivo, el sistema indujo el proceso de muerte celular programada, o apoptosis, en células tumorales humanas, caninas y de ratón en menos de tres minutos.

De forma interesante, la administración del tratamiento a 6 perros con cáncer terminal de vejiga y resistente a la medicación convencional redujo en un 30 por ciento el tamaño del tumor. Para los autores, este efecto resulta alentador, ya que el carcinoma urotelial invasivo canino se asemeja al humano, en cuanto a agresividad y respuesta a las distintas terapias.

Aguilar y sus colaboradores también destacan la seguridad del método, pues, tras la inyección de la toxina modificada en ratones y canes sanos, no observaron la aparición de efectos secundarios. Además, aunque el diseño del sistema contempla que la administración se realice de forma directa en la vejiga, los autores señalan que a consecuencia de la baja concentración necesaria de la toxina para su efectividad, en caso de filtrarse al sistema circulatorio sus efectos negativos resultarían mínimos para el organismo.

Aunque prudentes, los autores se muestran esperanzados con su hallazgo, e incluso especulan con la posibilidad de que su aplicación en estadios tempranos de la enfermedad pudiera evitar el uso de la cirugía.

Marta Pulido Salgado

Referencia: «A novel, safe, fast and efficient treatment for Her2‐positive and negative bladder cancer utilizing an EGF‐anthrax toxin chimera», de S. Jack et al., en International Journal of Cancer, publicado el 4 de octubre de 2019.

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