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18 de Marzo de 2020
NEUROCIENCIA

¿Pueden eliminarse los recuerdos traumáticos?

La luz ambiental influye en la retención de la memoria traumática a largo plazo, al menos en las moscas.

Descubren en moscas de la fruta el mecanismo molecular por el cual la luz podría afectar la retención de la memoria a largo plazo. [iStock/ Aukid]

Las moscas Drosophila pierden la memoria a largo plazo de un suceso traumático cuando se mantienen en la oscuridad. O dicho de otro modo, la luz ambiental desempeña un papel en el mantenimiento de las recordaciones traumáticas de estos insectos. A esta conclusión han llegado investigadores de la Universidad Metropolitana de Tokio, según publica la revista The Journal of Neuroscience. El equipo también ha identificado el mecanismo molecular específico responsable de este efecto. 

Resulta imposible recordar todo lo que nos sucede en un día. Pero un evento particularmente impactante puede consolidarse en nuestra memoria a largo plazo. Dichos recuerdos pueden desencadenar un trastorno de estrés postraumático. No obstante, el mecanismo por el cual esto ocurre aún no se comprende del todo. Según sugieren los autores, su hallazgo podría conducir a tratamientos novedosos para quienes sufren traumas; tal vez, incluso a la eliminación de recuerdos traumáticos que alteran la vida de algunas personas.

Proceso de condicionamiento

Es bien sabido que la luz, particularmente el ciclo de la noche y el día, desempeña un papel importante en la regulación de la fisiología y el funcionamiento de un animal. Por ejemplo, en el ritmo circadiano, el estado de ánimo y la cognición. Pero ¿qué sucede con la memoria a largo plazo? Un equipo dirigido por Takaomi Sakai, de la Universidad Metropolitana de Tokio, se propuso estudiar cómo la exposición a la luz afecta la memoria de las moscas Drosophila o, más popularmente, «moscas de la fruta». Utilizaron el paradigma de condicionamiento de cortejo, en el que se expone a ejemplares de moscas macho a hembras que ya se han apareado. Se sabe que las moscas hembra apareadas no son receptivas y ejercen un estrés sobre las macho que no se aparean, según se indica en la nota de prensa de la nota de prensa de la Universidad Metropolitana de Tokio. Una vez que la experiencia se almacena en la memoria a largo plazo de estos últimos, ya no intentan cortejar a sus congéneres femeninas que se encuentran a su alrededor, aunque estas no se hayan apareado.

El equipo descubrió que las moscas macho condicionadas que habían mantenido en la oscuridad durante dos días o más no mostraban ninguna reticencia a aparearse, mientras que los ejemplares que habían experimentado un ciclo normal de día y noche sí manifestaban esa reacción. Ello demuestra, explican los científicos, que la luz ambiental modificó, de alguna manera, la retención de la memoria a largo plazo.

Mecanismo molecular

Para descartar la falta de sueño como posible factor, los investigadores privaron de sueño a las moscas del segundo grupo. De esta manera, se encontraban en las mismas condiciones que las que habían estado en la oscuridad. Constataron que ello no influía en los resultados.

Así pues, centraron su estudio en una proteína del cerebro llamada factor de dispersión de pigmento (Pdf), que se expresa en respuesta a la luz. Descubrieron que regulaba la transcripción de la proteína de unión al elemento de respuesta AMPc (CREB) en las corpora pedunculata, unas estructuras cerebrales que están implicadas en la memoria y el aprendizaje de los insectos. «Nuestros resultados demuestran que la luz ambiental ejerce una función fundamental en el mantenimiento de la memoria a largo plazo al activar el modulador de memoria evolutivamente conservado CREB a través de la vía de señalización Pdf», concluyen los autores en su artículo.

Fuente: Universidad Metropolitana de Tokio

Referencia: «Environmental light is required for maintenance of long-term memory in Drosophila». Show Inami et al. en The Journal of Neuroscience, vol.40, n.o 7, págs. 1427-1439, 12 de febrero de 2020.

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