Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

24 de Febrero de 2014
Arqueología

Pugna científica por el plomo romano

¿Es lícito fundir antiguos tesoros para buscar materia oscura?

Plomo romano: ¿Ha de preservarse por su valor histórico o puede refundirse para aprovecharlo en ciertos experimentos? [Getty Images]

Arqueólogos y físicos codician el plomo de los antiguos pecios romanos, aunque por razones muy diferentes. El plomo viejo es muy puro, denso y mucho menos radiactivo que el recién extraído, características que lo convierten en un material ideal para blindar ciertos experimentos de física de partículas. Sin embargo, posee también valor histórico, por lo que muchos arqueólogos se oponen a fundir lingotes de dos milenios de antigüedad.

«¿Tan importantes son esos experimentos para destruir partes de nuestro pasado a fin de descubrir algo sobre el futuro?», se pregunta Elena Pérez-Álvaro, estudiante de doctorado de arqueología en la Universidad de Birmingham, que hace unos meses publicó un artículo sobre la disputa en la revista universitaria Rosetta.

Los romanos empleaban plomo para fabricar monedas, tuberías, materiales de construcción y armas. Hoy existen empresas que se encargan de recuperar ese metal de los pecios para entregarlo a sus clientes, muchos de los cuales son físicos. «Si esa práctica se extiende, podríamos acabar quedándonos sin plomo romano y sin la información que este aporta sobre la técnica, el transporte marino y el comercio de la época», señala John Carman, arqueólogo de la Universidad de Birmingham.

Por su parte, los físicos aducen que aprovechar el metal es lo sensato cuando se trata de ciertos experimentos clave, como aquellos que buscan materia oscura, la misteriosa sustancia que se cree que compone la cuarta parte de toda la materia y energía que existen en el universo. «No nos lo tomamos a la ligera. Nadie quiere destruir objetos históricos si no es necesario», argumenta Blas Cabrera, físico de la Universidad Stanford y portavoz de SuperCDMS, un experimento instalado en Minnesota que busca materia oscura y que se vale de plomo para blindar el detector.

Para los físicos, ese plomo tal vez ayude a resolver misterios muy anteriores a los romanos: «Estos experimentos podrían esclarecer algunas de las propiedades fundamentales del universo y responder preguntas como qué somos y de dónde venimos», señala Fernando González Zalba, físico de la Universidad de Cambridge. «Creo que merece la pena.»

Más información en Rosetta (PDF gratis).

—Clara Moskowitz / Scientific American

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.