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  • 19/11/2017

Energía nuclear

¿Qué pasó realmente en los primeros segundos del accidente de Chernóbil?

Se han investigado de nuevo los primeros segundos de la explosión de Chernóbil, y los resultados contradicen lo que se pensaba hasta ahora.

Nuclear Technology

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El gran accidente nuclear de Chernóbil obligó a vaciar una amplia comarca y abandonar ciudades enteras. Pero el mecanismo exacto que intervino en la destrucción de la central nuclear todavía no se había elucidado del todo [Srefan Krasowski].

En la noche del 26 de abril de 1986 se produjo el peor accidente en una central nuclear conocido hasta la fecha. Una prueba en el reactor 4 de Chernobil se fue por completo de las manos: estalló y arrojó material radiactvo hacia la atmósfera, que contaminaría las zonas circundantes e incluso regiones europeas más lejanas. Pasados más de 30 años, el análisis de aquel accidente nuclear no está cerrado todavía, como el estudio de Lars-Erik De Geer, de la Agencia Sueca de Investigación de la Defensa, y sus colaboradores ha expuesto en el Journal of the American Nuclear Society. Han estudiado qué se liberó en los primeros segundos de la explosión y cómo debió de suceder.

Los testigos oculares contaron por entonces que había habido dos explosiones en el reactor. Según los datos de De Geer y su equipo, en el caso de la primera se trató, en contra de lo supuesto hasta ahora, de una explosión nuclear y no de una explosión de vapor. Esto desencadenó el segundo episodio. Hasta ahora se suponía que había pasado al revés. De Geer y sus colaboradores piensan que en el núcleo del reactor, cuando se sobrepasó el estado crítico, se produjeron una serie de explosiones que proyectaron material radiactivo y escombros a través del destrozado edificio del reactor hacia la alta atmósfera. Tres segundos después se produjo la explosión de vapor, que terminó por destruir las cubierta del reactor y envió otros productos de fisión nuclear y restos del edificio hacia capas más bajas de la atmósfera. Las corrientes de aire repartieron todos esos residuos por entornos cercanos y más alejados.

La teoría se basa, entre otros aspectos, en un nuevo análisis de los isótopos de xenón que se depositaron en los alrededores de Moscú y de Escandinavia. A los cuatro días del accidente, los científicos del Instituto de Radio V. G. Jlopin, en la que por entonces se llamaba Leningrado, detectaron isótopos de xenón en Cherepovets, una ciudad al norte de Moscú situada bien fuera de la zona principal de precipitación de los residuos del accidente. Según la nueva investigación, estos isótopos debieron de originarse poco antes mediante fisión nuclear, lo que conduce a pensar que tuvo que producirse una explosión nuclear, afirman los físicos. En Escandinavia aparecieron otros isótopos de xenón, procedentes del núcleo del reactor, como los que se producen durante el funcionamiento normal. Y esta doble situación concuerda con los datos meteorológicos, según los cuales el xenón se dirigió hacia Escandinavia por medio de corrientes de aire inferiores. Un pescador observó por entonces un relámpago azul durante el accidente, lo que también apunta a una explosión nuclear.

Y también las huellas en las destrozadas vasijas de los reactores hablan de ello: parte de la placa de acero de dos metros de espesor situada bajo el núcleo se fundió allá donde el influjo fue directo, como consecuencia de las altísimas temperaturas a que estuvo sometida. El resto de la placa permaneció intacta aunque fue presionada cuatro metros hacia abajo, señal de que el calor de la explosión de vapor no fue suficiente para derretir el acero aunque su enorme impulso lo empujase hacia las profundidades. Los datos sísmicos del entorno de Chernobil hablan también a favor de este ese resultado.

«Suponemos que los neutrones térmicos desencadenaron varias explosiones nucleares en algunos canales de combustible, lo que disparó un flujo de acero por los canales de relleno hacia arriba. Ese empuje levantó los 350 kilos de las tapas de los conductos, así que la corriente de acero se desparramó por la cubierta y el material ascendió hasta una altura de 2,5 a 3,5 kilómetros. Allí, los vientos imperantes los llevaron hacia Cherepovets», afirma De Geer. La explosión de vapor se produjo 2,7 segundos después.

Daniel Lingenhöhl/spektrum.de

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Spektrum der Wissenshaft.

Fuente: «A Nuclear Jet at Chernobyl Around 21:23:45 UTC on April 25, 1986», de Lars-Erik De Geer et al., en Nuclear Technology, 1-12, publicado en Internet el 16 de noviembre de 2017. 

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