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28 de Mayo de 2021
Noticias falsas

¿Qué personas son más propensas a difundir noticias falsas?

La tendencia a propagar las llamadas fake news se asocia con una característica cognitiva: el control inhibitorio o la capacidad de bloquear las propias respuestas intuitivas.

El estudio se realizó con 1901 voluntarios. Además, de someterlos a una prueba de reflexión cognitiva, los autores analizaron sus perfiles de Twitter, las cuentas a las que seguían y el contenido de sus tuits. [Pixabay/memyselfaneye]

Antes de proseguir con la lectura, pedimos al lector que responda un simple acertijo. «Si, en una carrera de ciclismo, adelanta al ciclista que va segundo ¿qué posición ocupará usted?» Según su respuesta, resultará más o menos probable que contribuya a la difusión de noticias falsas en Twitter o esté acostumbrado a páginas y foros donde todos los usuarios comparten una misma opinión.

De vuelta al acertijo, la respuesta rápida e intuitiva consiste en afirmar que tras adelantar al segundo ciclista, se ocupa la primera posición. Sin embargo, lo que ocurre en realidad es que tan solo se le sustituye, pues el primero sigue delante. Para llegar a esta conclusión resulta necesario bloquear la respuesta intuitiva, es decir, la primera en la que se piensa. Dicha capacidad, conocida como «inhibición» en el campo de las ciencias cognitivas, tiene su origen en la parte más anterior del cerebro, la corteza prefrontal, y puede entrenarse mediante el hábito de cuestionar los propios reflejos mentales. Para ello, padres y profesores deben estimular a los infantes, por ejemplo, con cuestiones como la comprensión de que un vaso más alto no tiene por qué contener más agua. Ello dependerá de su volumen, pues la dimensión horizontal también cuenta. Más adelante, el análisis crítico de nuestros impulsos, en particular ante una información que circula por las redes sociales que parece interesante para compartir solo porque es nueva o intrigante, resulta de utilidad para mantener activa la capacidad de inhibición.

De hecho, investigadores de la Universidad de Cambridge y la Universidad de Exeter han observado que las personas con menor puntuación en control cognitivo son también las que difunden más noticias falsas. Así, por ejemplo, en caso de leer en Twitter que un grupo farmacéutico ha planificado la propagación del coronavirus para obtener beneficios con la venta de sus vacunas, ello les parece tan lógico y tan propio de los grandes grupos industriales que transmiten la información sin cuestionar su viabilidad. Además, también es más probable que frecuenten foros o sitios web cuyos miembros comparten todos la misma opinión, ya que ello les permite -precisamente- no cuestionar aquello que les parece obvio.

Por lo tanto, combatir las noticias falsas y las cámaras de eco en internet requiere que los ciudadanos desarrollen el control de sus propios impulsos, desde una edad muy temprana. Ello no significa disponer de grandes conocimientos sobre el mundo, sino de poseer la costumbre de examinar la información con ayuda de la lógica, así como la capacidad de refutar los argumentos de uno mismo. Puede que no sea muy agradable, pero resulta, sin lugar a dudas, totalmente necesario.

Sébastien Bohler

Referencia: «Cognitive reflection correlates with behavior on Twitter», de M. Mosleh et al., en Nature Communications. 12: 921, publicado el 10 de febrero de 2021.

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